La derecha política de Bolivia cayó ayer en el ridículo al expresar "sorpresa" por la opinión de un miembro del Tribunal Supremo Electoral (TSE) sobre un probable cambio de fecha de las presidenciales de diciembre de 2014, que podrían adelantarse a octubre. "Algo preparan, es un fraude para garantizar una re-reelección de Evo Morales", dijo nerviosa la diputada Norma Piérola, de la alianza Convergencia Nacional (CN).
Con típica calma altiplánica, la presidenta del TSE, Wilma Velasco, le explicó que no se trata de un adelanto sino de un ajuste de fechas para que haya tiempo para una probable segunda vuelta. "La Constitución señala que si un candidato no obtiene la mayoría absoluta en primera vuelta, habrá una segunda en 60 días. Por eso las elecciones serían en octubre, para evitar una posible campaña en los días de la Navidad", dijo.
Pese a la aclaración, el diputado Adrián Oliva, también de la CN, se manifestó "sorprendido por un probable adelanto que algo oculta”. Días atrás Oliva había participado en Noruega de un foro de la derecha mundial y allí trazó un balance apocalíptico sobre "la dictadura de Morales". Lo escuchó y lo aplaudió, entre otros, el escritor peruano Mario Vargas Llosa.

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