Las divergencias en el Partido Socialista (PS) santafesino son cada vez más notorias, y ayer la saga sumó un nuevo capítulo que mezcló declaraciones llamando a una tregua con devolución de chicanas.
Di Pollina es el presidente de la Cámara de Diputados de Santa Fe y se identifica internamente con el liderazgo político de Giustiniani.
Otro referente de ese sector, Miguel Zamarini, también salió en defensa de Giustiniani y utilizó los mismos argumentos de Di Pollina para responder sobre la “candidatura testimonial” del presidente del PS.
“No son correctas esas afirmaciones. El propio Binner, en 1995, no finalizó su mandato como concejal para asumir la Intendencia y en 2007 tampoco terminó su ciclo como diputado para hacerse cargo de la Gobernación. Y hasta hubo otros que ganaron elecciones y ni siquiera asumieron sus cargos”, descargó el presidente del Concejo Municipal de Rosario.
La última referencia de Zamarini alude a Antonio Bonfatti, quien encabezó en 1995 la lista de concejales del socialismo (ampliamente ganadora en esos comicios), pero en vez de asumir su banca se incorporó como secretario de Gobierno de la administración de Binner.
Bonfatti, actual ministro de Gobierno de la provincia, es el “candidato natural” que eligió Binner para darle continuidad a su gestión, idea que es rechazada de plano por Giustiniani, quien a su vez cree que tiene los suficientes pergaminos como para aspirar a ser el candidato a gobernador por el socialismo dentro del Frente Progresista.
Las diferencias políticas entre el gobernador de la provincia y el presidente del Partido Socialista son de vieja data, pero se mantenían en el secreto de las buenas costumbres socialistas. Sin embargo, en los últimos días esta divergencia de blanqueó públicamente y se hizo brava la interna.
Binner, en declaraciones que hizo a La Capital luego de una entrevista en el programa “En profundidad”, que se emite por Cablehogar, pronunció duros comentarios sobre Giustiniani. Dijo que el senador nunca asistió a una inauguración de obras en Santa Fe, que tiene todavía cuatro años de mandato en la Cámara alta en representación del socialismo y que, en caso de resultar electo gobernador, no sólo deja vacante ese puesto para el partido sino que su candidatura hubiese sido testimonial.
Esa última consideración del gobernador desató el enojo de los partidarios de Giustiniani.
Llamado a la calma. Luego de devolver gentilezas “testimoniales”, tanto Di Pollina como Zamarini se esforzaron por mostrar un rostro más amable y hacer un llamamiento a la serenidad partidaria.
Di Pollina, por ejemplo, dijo que pese a estas discusiones, el Frente Progresista “está en su mejor momento”, y señaló: “Entiendo que hay que mantener la calma y la serenidad para afrontar un año electoral muy importante, donde se va a elegir el próximo gobernador de nuestra provincia”.
“Es muy positivo que el Frente Progresista tenga varios candidatos a gobernador, eso habla muy bien del Frente, porque es un espacio plural, democrático, y se está consolidando y creciendo. Y lo más importante de todo esto es que la gente, democráticamente, en las elecciones primarias del 22 de mayo, va a elegir al candidato que mejor represente al Frente Progresista”, agregó.
Di Pollina argumentó que “es fundamental en este momento tener la tranquilidad y la armonía para trabajar en unidad política dentro del Frente Progresista, dado que tenemos la enorme responsabilidad de gobernar la provincia como el gran desafío de ganar las elecciones generales del 24 de julio de 2011”.
En igual sentido se pronunció Zamarini, quien bajó los decibeles de las internas del Frente Progresista y del propio PS. “Los verdaderos adversarios están en la oposición y no dentro de la estructura del Frente”, dijo
“Debemos calmarnos todos y dejar que los ciudadanos sean quienes resuelvan las diferencias. Para ello habrá una interna abierta, a la que tampoco debemos dramatizar, ya que las elecciones definitivas serán posteriormente”, propuso Zamarini




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