La policía investigará "la fiestita"

Jefes policiales y funcionarios municipales salieron ayer a dar explicaciones acerca de la fiesta privada no autorizada que se realizó en el quincho de la Comisaría Tercera de esta ciudad. A pesar de las aclaraciones, algunas manifestaciones sonaron contradictorias y poco convincentes.
Conocida la noticia se aseguró que el salón había sido alquilado por "una mujer para el festejo de un cumpleaños de 15". Pero, más tarde se dijo que en el inmueble se desarrolló una fiesta de una persona que cumplía 19 años. El dato no es menor por la mayoría de edad, que en el primer caso no se cumple.

El titular de la Comisaría Tercera, Daniel Guinchinau, interrumpió la licencia para dar algunas precisiones sobre el procedimiento municipal. El jefe policial admitió que era la segunda vez que eran infraccionados, ya que hacia marzo la municipalidad advirtió que el quincho no contaba habilitación para ese tipo de eventos sociales.

Guinchinau afirmó que una persona mayor de edad alquiló el salón para un cumpleaños, y que en ningún momento se mencionó "nada relacionado con una fiesta privada ni pensamos en mala fe de la otra parte". Además, aseguró que desde el edificio de la comisaría, ubicado a pocos metros del salón donde se realizaba la fiesta, no se observó "nada extraño".

Al respecto manifestó que la policía no tenía conocimiento de que se "hayan vendido entradas o circulado bebidas alcohólicas" y agregó: "Estamos abocados en averiguar qué pasó, pero estamos ante un grupo de jóvenes adultos que se reunieron a festejar un cumpleaños".

Ayer la fuente que adelantó la anormalidad de la fiesta precisó que por la red social Facebook se había convocado al festejo juvenil y se ofrecían entradas adelantadas a 25 pesos. Cuestión que la policía dijo desconocer.

Sin autorización.

Desde la municipalidad, funcionarios del área reconocieron el operativo, la confección del acta de infracción y confirmaron que la fiesta "no estaba autorizada" por la comuna. Para las autoridades policiales no habría existido ningún impedimento en alquilar el salón, ya que habían solicitado al Juzgado de Faltas un plazo hasta el 31 de agosto para ajustarse a las exigencias en materia de seguridad e higiene, y lograr la habilitación definitiva.

En el Juzgado de Faltas se menciona que existe un expediente administrativo del mes de abril donde se verificó que el salón de la Comisaría Tercera no contaba con habilitación para fiestas. A partir de allí, las autoridades municipales dispusieron un plazo para se cumplan con los requisitos que establece la ordenanza en materia de habilitaciones, según los rubros.

Desde el juzgado se habría accedido a otorgar una prórroga a las autoridades policiales para que cumplan con lo solicitado, con vencimiento el 31 de julio. Pero, esa resolución que se conoció ayer de manera repentina, no fue notificada a la policía ni tampoco a los funcionarios del área de Comercio, de la municipalidad. El anuncio del funcionario sorprendió por la flexibilización en el cumplimiento de los requisitos, que comprende hasta la seguridad de los que acuden a las fiestas.

Fuera de control.

Por otra parte, se asegura que el desarrollo de fiestas privadas "con canilla libre" escapa a los controles tradicionales ya que las convocatorias se realizan por las redes sociales, y el cobro de las entradas se realiza por cada casa de los concurrentes o a través de depósitos en los bancos. Se utilizan esos medios para disimular la venta de alcohol, durante un festejo.

Según se explicó, el quincho de la Comisaría Tercera es un espacio que de manera habitual se utiliza para casamientos, reuniones u otro tipo de fiestas. Está emplazado detrás del edificio de la sede policial, a muy pocos metros.

La cooperadora recurre a este tipo de actividades para recaudar fondos, que después son aplicados a las mejoras del servicio. Ayer, se habría dispuesto suspender este tipo de actividades hasta tanto quede regularizada la situación.

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