Toay es una localidad tan cercana a Santa Rosa que uno puede seguir lo que sucede en ella casi como si se tratara de un barrio de la capital provincial. De todos modos Toay tiene sus peculiaridades, su propia historia, su idiosincrasia distintiva.
Para los que tienen algunos años más, Toay es también el pueblo en cuyas calles deambulaba "El loco" Patricio, uno de esos queribles personajes que pareciera ser existen en cada ciudad, que vagaba a toda hora y vivía de la ayuda de los vecinos. "Un personaje con su gorra infaltable y la barba crecida", lo recuerdan.
En ese pueblo nació y se crió este hombre que hoy es bien reconocido por su condición de "investigador regional". Es de esos tipos especiales Pedro Eugenio Vigne (48).
Lo conozco bastante y siempre me impresionó favorablemente su vehemencia, su forma de decir, sus ganas de hacer. Policía y escritor. Dos facetas que algunos pretenden son disímiles, como que no tiene mucho que ver una cosa con la otra, caracterización que Pedro rechaza abiertamente y casi enojado: "¿Por qué no? Claro que se pueden ser las dos cosas. Me lo han dicho muchas veces y no es para nada incompatible, y casi te diría que es al revés, porque esto de investigar en los recuerdos, en los documentos antiguos, tiene también algo de detectivesco... así que tranquilamente se puede ser una cosa y la otra, y que las dos sean a su vez una vocación", expresa.
El investigador, el escritor.
Pedro suele repetir -lo escucho decirlo desde hace ya bastante tiempo- que le han sobrado diez años de su vida, vista la enorme cantidad de actividades que lo tuvieron como protagonista. Es que siendo aún un hombre joven, trabajó de chico en una agencia de seguridad, fue jugador de fútbol, presidente de su querido Guardia del Monte, hizo el curso de cadete de la Policía, es comisario mayor y se dedica desde hace tiempo a la investigación tornándose "un poco en arqueólogo" y en escritor. Como que ya ha participado de excavaciones y en la recuperación de valiosas piezas históricas. Fue en 1994 que comenzó su incursión en la investigación histórica de Toay, que estaba en vísperas de su centenario. La recopilación que realizó llevó a la edición de su primer libro: "Toay, un pueblo centenario". Después vino la edición de "Una Excursión al Toay antiguo" (partes I y II); y lanzó en coautoría con José Carlos Depetris Los Rostros de la Tierra" (Iconografía indígena de La Pampa 1.870-1.940) donde se plasmaron numerosas fotografías de aquellos que sobrevivieron a la "Conquista del Desierto" y terminaron viviendo en comunidad con el blanco. Y hace muy pocos días presentó, de su autoría, "Historias de pioneros". Como se ve una proficua producción, considerando el momento en que comenzó con su tarea de reflejar la historia regional.
Un museo en casa.
Al llegar a Toay para entrevistar a Vigne le pregunté a una mujer que con una manguera regaba la vereda: "¿Pedro Vigne? Sí, como no lo voy a conocer, si es mi hermano", contesta en tanto me indica exactamente el lugar donde vive. Sí, es allí, justo frente al tanque de agua, donde su esposa Hilda Aurora Banuera me recibe: "Pase, le muestro el museo que tenemos en casa", me alerta. Y no puedo dejar de sorprenderme, porque una habitación está llena de distintos y arcaicos objetos: ollas oxidadas, viejas monedas, botellas muy antiguas, restos de armas, fotos y cacharros de todo tipo... un material extraordinario que más de un coleccionista querría tener para sí. "Son objetos que de a poco hemos ido recolectando en distintos lugares con Pedro", explica Hilda.
Al rato llega Pedro, todavía vestido de policía y se presta a la charla. Se hace fácil, amena, rica, porque tiene verdadera pasión por lo que hace.
Hermanos que son tíos.
Habla rápido y en forma apasionada todo el tiempo, y las palabras parecen que se le atropellan por salir. Y cuenta a borbotones su vida. Que nació en Toay el 22 de junio de 1.964, que es hijo natural de Rosa Azucena Vigne y se crió con sus abuelos, Miguel Angel Vigne y Rosa Enriqueta Rosane, que tenían una quinta en el barrio San Martín, frente al Regimiento. Allí le tocó a Pedro, con sus tíos Marta, Miguel Ángel, Margarita, Juan Daniel, Maria Isabel y Facundo, cultivar la huerta y darle de comer a los animales.
Y aporta un dato curioso: "Mi mamá me tuvo cuando era muy chica, y se puede decir que cuando abrí los ojos a los primeros que vi fueron a mis abuelos, y ellos fueron para mí mis padres... y lo mismo pasó con mis tíos: ellos se consideran mis hermanos, y yo de la misma manera. Por eso la señora que encontraste regando es en realidad una tía, y como ves se refirió a mí como su hermano...", se ríe Pedro.
Después su mamá -la "verdadera"- se casó con Raúl Enrique "Tito" Guzmán con quien tuvo dos hijos, Raúl y Fabián, que sí habrían sido efectivamente los dos hermanos de Pedro. "Pero fallecieron de bebés, así que mis 'tíos' son para mí mis hermanos", cuenta la extraña historia. "A mi papá no lo conocí, ni por fotos", agrega.
En 1.991 falleció "Tito" con sólo 44 años y dos años más tarde el destino se llevó a su madre Rosa Azucena ("Susy"), también muy joven "porque tenía nada más que 42".
Con sus abuelos-padres se crió, fue a la Escuela 5, con una "bandita en la que estaban Tito Maidana, Catito Villamil, Mongelós Sosa, Norberto Cuevas, Blanca Domínguez, María Isabel Benítez, Daniel Antonio. Fue una infancia linda, porque vivíamos cerca de la estación, y teníamos como vecinos a los Jamad, Díaz, Zapata, "Ñata" Rodríguez, Cuevas, Ozan, Ramos...". Después curso estudios secundarios en el Colegio Nacional de Santa Rosa.
El fútbol y Guardia.
"De verdad la pasé bien de chico, y hacía lo que todos: jugar a la pelota en el potrero...". Luego le tocó el servicio militar, que hizo frente mismo a su casa, podría decirse; al mismo tiempo que ya jugaba al fútbol en la primera división del Club Atlético Guardia del Monte. Era el año 1.983, cuando enfrentaban al All-Boys de Juan Carlos Aymú, Estergidio y Julio Pérez, "Parrala" Díaz y otros grandes de la época, o Atlético Santa Rosa con Daniel Petrucci, El Negro Nogueira y Ricardo Pisacco. Vigne no quiere dejar de mencionar a sus compañeros de entonces: Jorge "Chuleta" Cufré, "Tabaco" Canhué, Guillermo Georgevich, Daniel Guardia, Valentín Arce, Juan Carlos Sanchez, "Puchi" González, Carlitos Kern, "Pi-Pío" Guzmán, entre otros.
La mejor campaña la lograrían en 1.985 cuando clasificaron para la liguilla del torneo de la Liga Cultural, derrotando en los dos partidos a General Belgrano, que tenía al "Colores" Mac Allister entre sus filas, y haciendo un partido memorable ante Santa Rosa en Toay, donde salieron 1 a 1.
En 1.991 tuvo un paso fugaz por Sportivo Toay que por entonces militaba en la primera "B" de la Liga Cultural, pero su corazón siempre estuvo con Guardia, al punto tal que en 1.992-93 participó de la recuperación del club que estaba acéfalo desde 1.986, y al formarse la nueva comisión directiva fue elegido secretario. Mas tarde ejercería como presidente cuando el club tuvo la satisfacción de salir por primera vez campeón en su historia del torneo oficial de la Liga Cultural de Fútbol.
La Policía.
En 1.986 ingresó a la Escuela de Cadetes de la Policía provincial donde egresó a fines de 1.987 con diploma de honor al mejor promedio general y se ufana Pedro: "Nada más que 9,90 de promedio general".
Su primer destino sería su pueblo natal y simultáneamente se casó con Hilda, con quien ya estaba de novio desde 1.984. Después llegaron los hijos: Fabricio que hoy tiene 24 años; Elizabeth y en 2.004, el menor: Emiliano. La familia se completa con su pequeña nieta: Marisa, que tiene 14 meses.
Pedro dice estar "enormemente agradecido a la Policía, porque todo cuanto tengo y logré en mi vida se lo debo a mi trabajo". Cuando le pido que se defina me dice que se considera "una persona perseverante y constante y con el mejor tesoro que es mi familia".
"Nadie conoce Toay como yo"
Además de los textos que se consignan en la crónica principal, Pedro Vigne publicó otros dos libros, en 2.003 y 2.010, muy vinculados a su función policial: "Crónicas policiales de La Pampa vieja" (partes I y II), reseñando casos ocurridos en La Pampa de fines del siglo XIX y comienzos del XX. El último lo presentó hace unos días, "Historias de Pioneros", y describe vida y obra de los primeros pobladores de Toay, entre ellos el mismo fundador Juan Brown.
Como quedó dicho es colaborador habitual del suplemento "Caldenia" de este diario, donde ha publicado
más de 250 artículos sobre historia regional de La Pampa.
Estas actividades complementaron su actividad policial, lo que naturalmente le demandó un esfuerzo extra, porque hubo que usar los tiempos libres y las licencias. Vigne se preocupa en aclarar que eso no perjudicó su función: "Nunca la descuidé", dice de su carrera policial que puede considerarse exitosa, y en la que actualmente ostenta el grado de Comisario Mayor y Director de Comunicaciones. Está próximo a cumplir 27 años de antigüedad en la fuerza.
"Amo a Toay porque es el pueblo donde nací y donde pienso estar toda la vida. Lo conozco mejor que nadie, porque lo viví desde el barrio, en mi paso por distintas instituciones, como Guardia del Monte, o en un paso fugaz como secretario en la Municipalidad y también cumpliendo funciones en la Comisaría".
Y claro, si a eso se suman sus conocimientos históricos que le han permitido develar los pormenores de los primeros años y la evolución del pueblo desde sus inicios, no quedan dudas que nadie conoce el pueblo como él.
¿Un futuro en la política?
"Nunca descarto nada. Soy soy joven, me quedan tres años en la Policía y después veremos", me dice ante una pregunta concreta. Es que alguna vez, un poco en broma, un poco en serio, me había dicho que "sólo" le faltaba ser intendente de Toay.
¿Y entonces? Cuando deje de ser activo en la fuerza veremos. Voy a seguir escribiendo, investigando, por supuesto, pero no descarto la posibilidad de hacer política, y quién te dice...".
Se sabe, la Policía es un organismo bien cerrado, y hablar de más podría no ser aconsejable, y por eso esto corre por mi cuenta: ¿Veremos un Pedro Vigne intendente de Toay?

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