Se trata del Sargento César Gómez, quien fuera sindicado por otro de los cuatro policías detenidos, como el supuesto autor de la aplicación de una picana eléctrica al joven Franco Torres. Gómez reconoció que estuvo en la guardia hospitalaria, pero en el traslado de otros detenidos, ya que el mismo no prestaba servicio en la comisaría Tercera.
En la primera tanda de indagatorias el Oficial Ayudante de apellido Verón había acusado a uno de sus compañeros de haber sido el autor de aplicarle varias veces una pistola eléctrica al detenido Torres, cuando se encontraba en la guardia hospitalaria, esperando a ser atendido.
Ante ello se aguardó al sábado a la declaración del cabo primero Matías Maggieri y el sargento César Gómez, apuntándose precisamente a este último como posible autor del vejamen.
Maggieri declaró que en el traslado de Torres fue el encargado de realizar los trámites en la guardia para su revisión médica, lo que lo saca de la escena, mientras el imputado Gómez relató que esa madrugada estuvo en la guardia del Hospital Regional trasladando a detenidos contravencionales de la comisaría Primera, aseverando que nunca tomó contacto con el detenido Torres, quien estuvo en custodia del Oficial Cristian Verón.
Precisamente es Verón quien asegura que Gómez se acercó, ya que junto al detenido Torres estaba un segundo detenido, y que allí el Sargento sospechado habría utilizado esta picana.
En razón de ello y para evitar encontronazos en el lugar de detención, desde la Jefatura de la Policía, se dispuso el traslado del sargento Gómez, a fin de evitar cualquier inconveniente con sus otros camaradas, siendo alojado en la División Servicios Especiales.
Todos quedan ahora a la expectativa de lo que resuelva el juez Ochoa dentro de los próximos diez días.
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