Los gobiernos de Argentina y Brasil mantuvieron sus posiciones encontradas respecto de la aplicación, por parte de la administración de Cristina Fernández, de licencias no automáticas para regular el comercio con el país vecino. En una reunión entre el secretario de Industria, Eduardo Bianchi, y su par brasileño de Desarrollo, Ivan Ramalho, se avanzó apenas en un compromiso para analizar "sector por sector" la utilización de las trabas comerciales que generaron quejas entre los industriales del principal socio del Mercosur.
Desde fines de 2008, cuando fueron palpables los efectos de la crisis en la Argentina, el Gobierno aceleró la aplicación de licencias no automáticas y de "valores criterio" para las mercancías importadas, así como la apertura de investigaciones por dumping que afectaron en particular el ingreso de productos brasileños. Para el Ejecutivo, las medidas adoptadas incidieron sobre 8% de las exportaciones brasileñas, aunque estudios privados elevaron a casi el doble esa afectación.
Ambos funcionarios coincidieron en tildar de "positiva y cordial" la reunión que mantuvieron. De todos modos, Bianchi dio a conocer un compromiso tibio frente a las demandas de Ramalho: de acuerdo al tipo de producciones importadas, se analizarán eventuales anulaciones o flexibilización de las licencias, aunque en los casos de sectores sensibles para la Argentina los mecanismos "se van a mantener".
El encuentro de ayer fue producto del acuerdo que alcanzaron en noviembre pasado Cristina Fernández con su par brasileño, Lula da Silva, durante la visita que la mandataria argentina hizo a Brasilia. En esa ocasión, cuando los diferendos comerciales habían llegado a un punto crítico, con quejas de los industriales brasileños a lo que entendieron como un "exceso de proteccionismo" argentino, los presidentes pactaron la reunión de carácter comercial que comenzó ayer.


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