Pobreza: Alarmantes indicadores para Formosa

Una de las mediciones de pobreza más utilizadas (al menos en los países de ingresos medios y bajos), es aquella que calcula el costo monetario de adquirir una serie de alimentos, o Canasta Básica de Alimentos (CBA), y de otros bienes y servicios no alimentarios (vestimenta, transporte, educación, salud, etc.) con el fin de obtener el valor de una Canasta Básica Total (CBT) , que se juzga necesaria para satisfacer un conjunto de necesidades (alimentarias y no alimentarias) consideradas esenciales.

 Una vez estimado el valor de esas canastas (CBA y CBT) para cada hogar (teniendo en cuenta la cantidad de integrantes, sus edades y sexo), estamos en condiciones de saber cuáles (de estos hogares) pueden cubrirlas o no con sus ingresos. La población que tiene ingresos por debajo de la CBA es considerada indigente, y la que tiene ingresos por debajo de la CBT es considera pobre.

Después de la polémica desatada con la frase del ministro de economía, Axel Kicillof, quien manifestó que es “estigmatizante” esa medición, varias consultoras privadas expusieron datos alarmantes para el país y sobre todo para la provincia.

Según cifras difundidas en las últimas horas reflejan un crecimiento de la pobreza y ubica a las provincias del Nea como las peores.

Un muestreo de EvaluEcon una agencia privada , indica que a nivel país el índice de pobreza llegó al 37,8 por ciento, mientras que Chaco con un 58,6 es la provincia con registros más altos, seguida también en el Nea, por Formosa, con 52,2, Corrientes con 48,7 y Misiones con 47,8.

A nivel país otros índices elevados aparecen Salta 56,1 y Santiago del Estero 51,1, mientras en el toro extremo se encuentran Ciudad de Buenos Aires, 14,5, Tierra del Fuego, 17,6, Santa Cruz,24,8, Neuquén 25,2 y Chubut, 25,3.

En todo el país tras los dramáticos niveles de pobreza de 2002, los índices habían caído considerablemente, aunque desde el 2011 han comenzado a trepar nuevamente.

Más de la mitad de los estados del presentan registros superiores al 30 por ciento.

¿Qué se ha tomado en cuenta en la medición? Nivel de ocupación e inserción en el mercado formal, condiciones de vivienda, escolaridad e ingresos per cápita. 

La cara más dolorosa

Según otro informe del CIPPES (Centro de Investigaciones Participativas

en Políticas Económicas y Sociales) las estimaciones de la tasa de pobreza en base al IBP indican que a junio de 2014 el 46,26%, es decir, 46 de cada 100 niños y adolescentes de hasta 17 años vive en condiciones de pobreza en Argentina, lo que representa 5,96 millones de personas en ese grupo de edad. Además, el 11,92% de niños y adolescentes viven en la indigencia a mediados de 2014, es decir, 1,53 millones de personas en ese rango de edad. Estos datos implican que de los 12,9 millones de niños y adolescentes existentes en Argentina, casi 6 millones padecen situaciones de pobreza.

En los últimos 12 meses (junio de 2014 y junio de 2013) la tasa de pobreza sobre niños y adolescentes de Argentina aumentó del 40,06% (o 5,11 millones de personas) al 46,26% (o 5,96 millones de personas). Esto se traduce en que en un breve periodo 857 mil niños y adolescentes cayeron en condiciones de pobreza, para sumarse a los ya existentes. La tasa de indigencia se incrementó del 9,33% (o 1,19 millones de personas) al 11,92% (o 1,53 millones de personas), significando esto que existen 347 mil niños y adolescentes más en condiciones de pobreza extrema a mediados de 2014, con respecto al mismo período del año anterior.

La tasa de pobreza del 46,26% en niños y adolescentes es mucho mayor que el de la la población en general, ya que en este ultimo el 31,46% de los habitantes (sin límites de edad) vive bajo condiciones de pobreza a mediados de 2014. Lo anterior señala que la pobreza argentina adquiere, como imagen, el rostro de sus niños.

Otro dato preocupante, es que no solo es mayor la incidencia de la pobreza en niños y adolescentes que en la población en general, sino que ésta creció más respecto de un año atrás en la franja de 0 a 17 años que en el total de la población. La tasa de pobreza en niños y adolescentes pasó del 40,06% (5,11 millones de niños y adolescentes) en junio de 2013 al 46,26% (5,96 millones de niños y adolescentes) en junio de 2014, mientras que la tasa de pobreza de la población en general pasó del 26,41% (10,95 millones de personas) en junio de 2013 al 31,46% (13,19 millones de personas) un año después. De manera sintética, sobre 12,9 millones de niños y adolescentes existentes a junio de 2014, un 6,06% (u 857 mil personas más) de estos se ha incorporado al grupo en condiciones de pobreza de la que existía en 2013, mientras que, de los 41,9 millones que representan el total de habitantes de nuestro país a mediados de 2014, un 5,3 %(o 2,24 millones de personas más) ha caído en pobreza con respecto al año pasado. Lo anterior señala que la pobreza no solo se encuentra agudizada entre los niños, sino que lo hace en forma más acelerada que en el resto de la población.

-Si se analiza lo sucedido en los últimos seis meses del corriente año, contra la medición a diciembre de 2013, el panorama no mejora, ya que la tasa de pobreza pasó del 43,96% (o 5,6 millones de personas) al 46,26% (o 5,96 millones de personas) a junio de 2014 para el grupo de referencia en estudio, es decir, 360 mil niños más cayeron en la pobreza en tan solo medio año. Estos datos indican que la incidencia de las condiciones de pobreza en el grupo de referencia (niños y adolescentes de 0 a 17 años), no detiene su aumento desde junio de 2013.

Una trayectoria similar muestra la tasa de indigencia en niños y adolescentes. Con respecto a diciembre de 2013, el indicador aumentó de 10,75% (o 1,37 millones de personas) a 11,92% (o 1,53 millones de personas) a mediados del año 2014, significando esto un incremento de 166 mil personas de 0 a 17 años que viven en condiciones de pobreza extrema en relación a la medición de diciembre de 2013.

Niños y adolescentes peor que en los 90

Un dato que resulta importante, para dirimir los éxitos alcanzados en materia social por el actual Gobierno Nacional, esta dado por establecer la suerte corrida por los sectores mas vulnerados. El informe del CIPPES establece que a diciembre de 2013, el 42,66% de los niños de hasta 11 años vive en la pobreza y el 11,02% en la indigencia. En Argentina a fines de 2013, 3,58 millones niños de hasta 11 años de edad viven en condiciones de pobreza y más de 925 mil en condiciones de indigencia. De los 8,39 millones de niños de hasta 11 años casi 3,6 millones pertenecen a un hogar que no cuenta con los recursos necesarios para comprar una canasta básica de bienes y servicios que satisfagan sus necesidades mínimas.

En la década de los 90, el INDEC establecía como el dato de pobreza nacional, el estimado para el Gran Buenos Aires. La comparación de los datos oficiales de aquella época, con los que provee en la actualidad el IBP para dicho distrito resultan sorprendentes. Las estimaciones para el Aglomerado Gran Buenos Aires en todo el año 2013, muestran que la pobreza afecta al 37,8% de los niños y adolescentes de la región. Esto la ubica muy por encima de la tasa promedio prevaleciente entre 1991 y 1995 (26%), y más cerca de los valores para 1996-2000 (39%). De lo anterior, se desprende que: en términos de lucha contra la pobreza, no se registran logros significativos, pese a que la última década estuvo signada por el crecimiento económico. Al igual que en los 90, se confió en una suerte de efecto de derrame de la economía, el cual nunca llegó a quienes más lo necesitan. 

La situación en provincias

Se estima que entre 2014 y 2013 para el mes de junio, en Chaco 18 mil personas de 0 a 17 años salieron de la pobreza y 13 mil lo hicieron de la indigencia. En diciembre de 2013 la tasa de pobreza y la tasa de indigencia eran de 62,16% y 28,01%.

La provincia de Salta muestra índices de pobreza e indigencia en niños y adolescentes de 0 a 17 años a junio de 2014 de 56,5% (272 mil personas)y 14,63% (70 mil personas), respectivamente. Un año atrás, la pobreza y la indigencia mostraban tasas de 46,65% y 7,12%, implicando esto 50 mil personas más en pobreza y 36 mil indigentes más. A diciembre de 2013, las tasas de pobreza e indigencia se ubicaron en esta provincia en 61,87% y 15,46%.

La provincia de Corrientes a junio de 2014 exhibe una tasa de pobreza en personas de 0 a 17 años de 50,03% (182 mil personas) y de indigencia de 13,84% (50 mil personas), significando esto una reducción contra los indicadores de junio de 2013, momento en el cual se ubicaban en 54,7% y 18,5%, respectivamente. En un año en la provincia de Corrientes existen 16 mil personas menos en condición de pobreza y otras 16 mil que pudieron salir de la pobreza extrema. En diciembre de 2013, las tasas de pobreza e indigencia eran de 57,7% y 20,5%, respectivamente.

Entre los distritos con mayor aumento de la tasa de pobreza en niños y adolescentes de 0 a 17 años, entre junio de 2014 y junio de 2013 se encuentran Mendoza (18,65 puntos porcentuales o 107 mil personas más) alcanzando 53,52% de la población de referencia. Córdoba mostró también una fuerte expansión de la tasa de pobreza para el mismo período, desde 33,91% en junio de 2013 al 50,9% en junio de 2014(16,9 puntos porcentuales o 173 mil personas más). Sólo en dos provincias, Chaco y Corrientes, de todas las que relevan el índice barrial de precios, se percibió una baja en los indicadores de pobreza. En Chaco, pasando del 67,10% a junio de 2013 al 61,93% en junio de 2014 y en Corrientes, desde el 54,7% en junio de 2013 a 50,03% en junio de 2014. 

AUH insuficientes

Existe un riesgo que la pobreza estructural se acreciente en el futuro inmediato. Esto implica el riesgo de caer en el fenómeno denominado “trampa de pobreza” en que dicha condición se perpetúa de una generación a otra de manera sucesiva sucesivamente.

Las políticas aplicadas en el área, en particular la Asignación Universal por Hijo (AUH) son positivas, pero claramente insuficientes, por lo cual se requiere de políticas sociales de fondo. En particular, el diseño políticas educativas y de salud eficientes, función que está primordialmente asignada a los gobiernos provinciales, conjuntamente con una buena coordinación con el Estado Nacional no solo en estas dimensiones. La primordial e indelegable función del nivel nacional de gobierno de mantener la estabilidad macroeconómica , permitirán obtener avances significativos a mediano y largo plazo en materia de reducción de la incidencia de los niveles actuales de pobreza.

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