Los investigadores encontraron evidencia que relaciona a uno de los atacantes con el "terrorismo internacional"; los autores de la masacre eran un matrimonio con una hija de seis meses
WASHINGTON.- Con un país golpeado por el desconcierto, las autoridades federales norteamericanas intentaban dilucidar ayer los motivos de la masacre de San Bernardino, en donde un matrimonio armado con fusiles de asalto, explosivos y ropas militares dejó 14 muertos y 21 heridos tras irrumpir en un evento social en el lugar donde trabajaba el hombre de 28 años.
Sobre la base de evidencia acopiada por los investigadores, el presidente norteamericano, Barack Obama, dijo ayer tras reunirse con su Consejo de Seguridad Nacional que era "posible" que la matanza haya sido un acto "vinculado con el terrorismo".
"Es posible que estuviera vinculado con el terrorismo, pero no lo sabemos. También es posible que tuviera que ver con el lugar de trabajo", dijo Obama, en el Salón de la Casa Blanca.
La policía mató a los dos sospechosos, Syed Farook y su esposa, Tashfeen Malik, de 27 años, tras varias horas de persecución en una cacería humana que movilizó a centenares de agentes locales, del FBI y unidades de elite SWAT.
Los investigadores analizaron todos los escenarios de la matanza y realizaron una requisa en una casa en la vecina localidad de Redlands.
Allí encontraron 12 dispositivos explosivos de fabricación artesanal. Otros tres artefactos unidos entre ellos y capaces de ser accionados a distancia fueron localizados en el edificio que fue objetivo de los atacantes. Pero esos explosivos no llegaron a estallar, dijo el jefe de la policía local, Jarrod Burguan.
Los equipos forenses también hallaron en el domicilio de la pareja unos 5000 proyectiles para fusiles de asalto. De acuerdo con Burguan, las armas utilizadas por el estadou-nidense Farook y Malik, de nacionalidad paquistaní, habían sido compradas legalmente.
Fuentes del FBI admitieron que Farook y su esposa no figuraban en las listas de atención especial de los organismos de seguridad. También revelaron que es probable que el asesino se haya transformado en un fundamentalista islámico, aunque los investigadores no descartan la hipótesis de un conflicto laboral.
De las primeras pesquisas de su celular y de sus usos en redes sociales, se supo que el hombre estaba "ligado con el terrorismo internacional", indicaron los informantes.
Compañeros de trabajo de Farook citados por el diario Los Angeles Times aseguraron que el atacante viajó recientemente a Arabia Saudita, de donde regresó casado con la mujer que conoció por Internet.
El matrimonio tiene una hija de seis meses que los atacantes, antes de la masacre, habían dejado al cuidado de la abuela paterna.
Farook había estado en una fiesta organizada para empleados en el Centro Regional Inland, que atiende a pacientes con discapacidades mentales, aunque se retiró después de una supuesta discusión.
Minutos después volvió acompañado por Malik; ambos estaban vestidos con ropa de combate, chalecos antibala con cámaras GoPro, dos fusiles de asalto AR-15 y pistolas.
En el centro Inland, los asesinos dispararon 75 tiros, pero portaban más de 1600 balas, suficientes para "resistir largamente". Contra los agentes que los persiguieron, dispararon 380 veces.
"Por la forma en que estaban equipados, tuvo que haber habido algún tipo de planificación. No pienso que solamente fueron a su casa, se pusieron la ropa y tomaron las armas en un arrebato momentáneo", dijo Burguan.
En este contexto y por enésima vez, Obama llamó ayer a los estadounidenses a reflexionar y tomar medidas para que deje de ser "demasiado fácil" perpetrar un tiroteo como el de San Bernardino.
El debate sobre las armas se rea-brió en 2012 en Estados Unidos luego de las matanzas en un cine de Colorado, donde hubo 12 muertos, y en la escuela Sandy Hook de Newtown, Connecticut, donde fueron asesinados a tiros 20 chicos y seis mujeres.
La Casa Blanca impulsó entonces un conjunto de medidas para reformar la legislación de control de armas, pero el Congreso no aprobó siquiera la que generaba más consenso: un sistema de verificación de antecedentes para impedir que las armas llegaran a los criminales o a las personas con problemas de salud mental.
La matanza coincide con el estado de alerta máxima en que se encuentran las agencias de inteligencia y de seguridad de Estados Unidos después del llamado del grupo jihadista Estado Islámico a atacar el suelo norteamericano tras los atentados de París el 13 de noviembre.
Las soldados van al frente
Estados Unidos abrirá todas las posiciones militares de combate a las mujeres, afirmó ayer el secretario de Defensa, Ashton Carter, a pesar de las objeciones de los marines.
Carter tomó la decisión tras revisar una serie de recomendaciones del ejército, la marina y la fuerza aérea. Los marines fueron los únicos que pidieron seguir excluyendo a las mujeres de algunas posiciones. Las mujeres podrán presentarse a unas 220.000 posiciones que hasta ahora les habían estado vedadas, incluyendo áreas como infantería y acorazados.
Agencias ANSA, Reuters, AP y DPA

Comentá la nota