Por Jorge Penín: El autoacuartelamiento iniciado este domingo en el Destacamento de Caballería y que poco después se extendió a la seccional primera deja inerme a los vecinos y comerciantes de Mar del Plata.
El autoacuartelamiento iniciado este domingo en el Destacamento de Caballería y que poco después se extendió a la seccional primera deja inerme a los vecinos y comerciantes de Mar del Plata. El Jefe de la Policía Departamental, Darío Ibañez perdió el control de la fuerza. Dice que controla al 40% de los efectivos, sin embargo fuentes extraoficiales indican que el número es ostensiblemente menor: de sólo el 10 al 15% de los 1400 hombres que revisten en Mar del Plata, grupo conformado por oficiales y la mayoría de los integrantes de áreas como Departamental de Investigaciones y Drogas Ilícitas. Cerca de un centenar de uniformados se divide entre los que están con carpetas médicas y separados administrativamente de la fuerza. El resto, directa o indirectamente se plegó al acuartelamiento.
El anuncio del gobernador Daniel Scioli de un básico de 8570$ fue rechazada por los acuartelados marplatenses, quienes no se mueven de un piso de 12.000 pesos. También están los reclamos sobre patrulleros nuevos, fondos para combustible, mejora del armamento y de los chalecos antibalas y mejores condiciones laborales.
Los caminos del Intendente Gustavo Pulti se fueron cerrando y hace un rato anunció que pidió que venga a Mar del Plata el Jefe de la Policía, Hugo Matzkin, pero lejos parece estar de ser la carta del triunfo, el comodín que evite que caiga la noche sin vigilancia policial en las calles.
Hay 200 efectivos de la Prefectura que realizan tareas de prevención y hasta fueron eficaces para parar el saqueo del Hipermercado Makro, pero su presencia no será suficiente para mantener bajo control las calles.
Los colectivos dejaron de salir de las cabeceras a las 17.00 para preservar la seguridad de los choferes ante la escasa presencia policial. Muchos deberán volver a pie a sus casas, con la consiguiente inseguridad adicional.
Todo el comercio ya cerró sus puertas o lo está haciendo ahora. Muchos comerciantes anunciaron que pasaran la noche armados para defender sus bienes. Algunas versiones indican que grupos marginados se aprestan a iniciar una cosecha de lo que puedan encontrar a su paso.
En la ciudad que encabeza el ranking de la desocupación del país, con un sueldo promedio de 4500, que se erosiona rápidamente con la inflación. Con miles de planes sociales y asignación universal por hijo, que pierden terreno también muy rápidamente contra la inflación. Una de las ciudades más inseguras del país, con un índice delictivo en aumento aún cuando hay una dotación policial considerada normal. El acuartelamiento de la policía y la irreductible posición de no moverse un centavo de los 12.000 pesos de básico, desemboca en el título de una famosa película de Hollywood: “Una tormenta perfecta”.
Por estas condiciones y por la psicosis que afecta a parte de la población de clase media, sobre la que se agitan permanentemente enormes fantasmas sobre nuestros propios hermanos menos favorecidos, Mar del Plata se apresta a vivir la noche más oscura. Quiera Dios que no haya daños irreversibles. Y que nuestros policías consideren abrir un cuarto intermedio en sus justas reivindicaciones, en pos de la paz social. Muchas vidas humanas estarán en juego esta noche, entre las ansias de los saqueadores de conseguir algún beneficio económico de las tropelías y de los comerciantes y personas de cualquier nivel socioeconómico y cultural que intente defender por las armas su mucho o poco patrimonio.
Foto: Código Mar del Plata



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