Planta de reciclado traería mejoras a las familias de "El Amanecer"

Más de 70 personas trabajan diariamente en la clasificación de residuos en el relleno sanitario. Sin posibilidad de acopiar el material que reciclan, al final de cada jornada deben presentarse ante el acopiador local que les compra lo recolectado. Por esa razón, muchos han optado por radicarse en el lugar, algunos para aprovechar al máximo el turno de recolección y otros porque no tienen dónde vivir.
El asentamiento, denominado "El Amanecer", está integrado por una treintena de familias que viven en carpas, toldos o humildes casitas, y viven de la basura y la fabricación de ladrillos.

Olga Andrada, delegada de las familias radicadas en el relleno sanitario, había denunciado el martes que el municipio planeaba desalojarlos, pero el viceintendente Guillermo Di Liscia lo desmintió y explicó que el sistema de recolección de residuos se completa con la instalación de una planta de clasificación y acopio "que les permitirá trabajar en condiciones dignas y conformar un emprendimiento de tipo asociativo". Al mismo tiempo, la comuna gestiona "soluciones habitacionales para quienes lo necesitan porque con la posibilidad de acopiar ya no tendrían razones para vivir allí".

Solución integral.

"No existe ningún pedido formal de desalojo", advirtió Di Liscia. Consultado por Radio Noticias, el viceintendente explicó ayer que "el desarrollo del servicio de recolección de residuos desde el municipio debe acompañarse con un proyecto social para las personas que viven de la basura". La idea es que "consigan un trabajo digno en la planta que funcionará en el relleno" y por eso como paso previo "se acordaron horarios y turnos con sus delegados para transformarlo en un trabajo más disciplinado". Actualmente, "unas 70 personas trabajan en dos turnos diarios, con vistas al futuro sistema de clasificación en planta", agregó.

El plan del municipio es impulsar su organización autónoma. "La comuna pondrá estructura y logística a su disposición para que puedan prescindir del intermediario actual, que es el acopiador local". La idea apunta a que "ellos sean acopiadores en un sistema cooperativo, que trabajen integrados y que todos los días puedan cobrar su dinero", agregó. Como actualmente no tienen dónde acopiar y prensar, "todos los días deben venderle al acopiador lo que han clasificado, pero una vez que esté la planta podrán trabajar en grupos y turnos coordinados, prensar la basura y organizarse como un banco interno: cada uno cobrará diariamente los desechos clasificados que se irán acopiando para luego venderlos periódicamente a los compradores nacionales". El municipio pretende "facilitarles la infraestructura para que ellos desarrollen un proyecto de autogestión", concluyó.

Viviendas.

En cuanto al asentamiento permanente instalado desde hace varios años, Di Liscia informó que la comuna hizo "un relevamiento a través de Acción Social, elaboró una lista de personas con dificultades habitacionales e inició gestiones ante el IPAV para que accedan a una vivienda digna". Reiteró que "nadie les ha dicho que se tienen que ir de ahí, sino que esperamos implementar un proceso gradual para que encuentren mejores condiciones" de vida.

Recordó que "el municipio les acercó un tanque de agua, porque lo primer fue atender sus carencias sanitarias y evitar riesgos para la salud". Esa gestión la hizo "personalmente", pero el tanque "desapareció un tiempo después" contó Di Liscia, que en aquella oportunidad visitó a las familias "acompañado por militantes de la CTA, que realizaron una campaña de vacunación", entre otras tareas.

El municipio tiene "la obligación de atenderlos como vecinos que son. El año que viene se instalará la planta y cambiarán sus condiciones laborales. Este es un problema que data de hace 20 años. Esta gestión se hizo cargo de la basura y a partir de entonces generamos condiciones para desarrollar un ordenamiento racional así las personas que viven del reciclado podrán trabajar más dignamente".

La vida en el basural

Desde hace unos seis años, varias familias viven precariamente en el sector posterior del relleno sanitario de Santa Rosa. En humildes condiciones sobreviven de clasificar residuos para reciclar y de la elaboración y venta de ladrillos. El asentamiento, denominado "El Amanecer", contiene a unas 30 familias y a sus penurias cotidianas se le sumó el despojo de una cisterna que les proveía agua potable. "Nadie sabe quién se la llevó", aseguran mientras soportan las jornadas más tórridas del año.

El asentamiento no cuenta con servicios urbanos esenciales y viven sin electricidad, agua potable, gas natural ni cloacas. La mayoría son familias con muchos hijos que duermen en carpas, toldos, un colectivo abandonado y algunas casas de ladrillo. Hay una decena de hornos activos, pero la mayoría vive de escarbar en la basura, entre las 4 y las 9,30 de la mañana, cuando deben abandonar el predio. "Tenemos un permiso verbal del viceintendente, Guillermo Di Liscia, el único que ha venido a vernos", explicó Olga Andrada.

La mujer, que diariamente junta papeles, cartones, metales, plásticos y vidrios, habita una humilde casita a la que este año pudo sumarle una habitación. Con ella conviven varios nietos quienes ayer, durante las horas más agobiantes, intentaban aliviarse dentro de un tambor con agua.

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