El plan Pulti: ser kirchnerista, pero no tanto

El plan Pulti: ser kirchnerista, pero no tanto

Ideó el Frente Marplatense para evitar incorporarse al FpV y sus colores. Busca convencer a los referentes kirchnerista de que es la mejor opción para ganar la ciudad. ¿Qué hay detrás de la idea?

En sus 18 años como concejal de manera ininterrumpida Gustavo Pulti se caracterizó por tener una lengua filosa, hiriente. Sus batallas dialécticas con los concejales del radicalismo, cuando el centenario partido era gobierno en Mar del Plata, eran emocionantes. Sin embargo, en sus 8 casi años como intendente ese concejal venenoso se transformó en un culto a la mesura, a las declaraciones medidas. Hoy, cuando está decidido a ir en busca de su tercer mandato, Pulti aplica la fórmula de las fases floridas, de hablar mucho y decir poco. Ser parte de un proyecto, pero hasta ahí.

En una entrevista con 0223, el jefe comunal confirmó cuál es su objetivo de acá al cierre de listas. ““Podemos dar el paso razonable y natural de institucionalizar este Frente Marplatense”, dijo. ¿Qué es ese frente? Pulti pretende ser el candidato del Frente para la Victoria, pero sin perder la identidad de Acción Marplatense. Quiere recibir el apoyo, las palmadas y los elogios de los funcionarios nacionales, pero que se lo reconozca como un hombre del vecinalismo.

En definitiva, lo que Pulti quiere, o mejor dicho lo que no quiere, es que ese partido que creó junto a muchos políticos y empresarios que nada tienen que ver con el proyecto que encabeza Cristina Kirchner no se extinga. No es orgullo o lealtad hacia aquellos que lo ayudaron a darle una identidad al Partido de la ciudad, es más bien una cuestión de supervivencia. Hoy nadie se atreve a asegurar cuál será el futuro del kirchnerismo en 2016. CFK goza por estos días de una imagen positiva que roza el 50%, pero los escenarios en la Argentina son tan cambiantes que la mesa chica de AM no quiere atar su futuro por completo al de la Jefa de Estado.

Apenas unos días después de la dolorosa derrota de 2013, Pulti y su equipo comenzaron a imaginar lo que se vendría. El plan consistía en despegarse lentamente de los colores del Frente para la Victoria y el peronismo para recuperar la identidad vecinalista. “Más gaviotas, más azul y rojo”, repetían.

La idea duró poco. El kirchnerismo comenzó a ganar terreno y Pulti volvió a caminar por la senda K, la que le permitió llegar hasta este momento. La última parte de 2014 y lo que va de 2015 mostraron una sintonía entre AM y el FpV en el Concejo Deliberante bastante distinta a lo que se vivió en épocas anteriores. Antes primaban las diferencias, mientras que hoy prevalecen las coincidencias.   

El jefe comunal necesita los votos del kirchnerismo más puro para ganar las próximas elecciones. Por eso, desde hace meses, viene dando señales de que, a diferencia de otras elecciones, competirá en una Paso con el candidato del Frente para la Victoria, Carlos Cheppi. Sin embargo, esa decisión trae aparejadas consecuencias que Pulti trata de evitar.

“Tenemos una identidad vecinal muy marcada, pero no somos neutrales”, con esta frase y sus derivadas, Pulti transitó 2015. Sin embargo, la necesidad de los votos kirchneristas hacía imposible prever otro destino que no fuese incorporar la estructura de AM a una mayor como la del FpV.

Duro de roer, el intendente pergeñó el plan del Frente Marplatense que le permitiría poner a AM y al FpV a la misma altura dentro de esa coalición de fuerzas que adhieren al proyecto Nac&Pop. Ahora trabaja para convencer a los principales dirigentes nacionales de que esa opción es más conveniente para ganar en General Pueyrredon que ir con una lista con los colores y el nombre del Frente para la Victoria.

La última opción, esa de la que Pulti reniega, supone un riesgo a futuro. Perder la Paso y quedar fuera de carrera, en el pultismo, es una posibilidad que no se analiza. Las encuestas lo muestran por encima del resto de los candidatos (de todos los partidos) y no vislumbran nada que haga cambiar drásticamente ese escenario. Sin embargo, ganar la interna con una lista con los colores del FpV implica ampliar la mesa de discusión política.

Pulti, como intendente y ganador de la elección, será el mandamás del sector. Pero a diferencia de lo que ocurre con Acción Marplatense, ya no le será tan fácil imponer su voluntad. El partido vecinal late al ritmo que marca el jefe comunal, el FpV no.

Por esa mesura que lo caracteriza, más de uno se sorprendió cuando Pulti fue uno de los primeros intendentes en apoyar públicamente la precandidatura presidencial de Daniel Scioli. Durante el verano había hecho denodados esfuerzos por mostrarse randazzista cuando el ministro del Interior visitaba Mar del Plata y sciolista cuando el gobernador hacía alguna actividad en La Feliz. Muchos esperaban que así siguiera hasta el cierre de listas: coqueteando con todos y sin definirse, especialmente mientras Cristina Kirchner no tomara partido por ningún candidato.

Pero algo cambió. Queda claro que el jefe comunal no da ningún paso sin tener claro los beneficios y los perjuicios que traerá aparejado. La buena imagen del gobernador en Mar del Plata y la influencia de Aldrey Iglesias para que se exprese ese apoyo, son algunos de los argumentos que explican el pronunciamiento.

Falta menos de un mes para que se cierren las alianzas que competirán en estas elecciones. En estos días, Pulti desplegará todas sus armas para poder concretar su plan: ser kirchnerista, pero no tanto.

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