Pidieron la máxima pena para Tierno

Pidieron la máxima pena para Tierno

El fiscal reclamó 2 años de prisión en suspenso y 4 de inhabilitación para ejercer cargos públicos. Después de la acusación, Tierno quedó libre. El próximo martes lo sentencian.

 

El fiscal Jorge Marcelo Amado acusó formalmente al exintendente Juan Carlos Tierno por el delito de abuso de autoridad y le pidió una condena que es la máxima prevista por el artículo 248 del Código Penal: solicitó 2 años de prisión condicional y la inhabilitación para ejercer cargos públicos durante 4 años.

Tierno, de 60 años, recuperó su libertad: el Tribunal ordenó que deje su alojamiento en prisión, ya que la detención era al solo efecto de garantizar su presencia en el juicio oral y público, que se demoró largos años a partir de las chicanas que interpuso el propio Tierno, quien la semana pasada no se presentó en las audiencias y quedó prófugo.

La sentencia se conocerá el próximo martes 16 de diciembre a las 12 horas. Antes, el Tribunal de Impugnación Penal había rechazado un habeas corpus (ver aparte).

El juicio que se concretó ayer es un nuevo capítulo en la vieja historia iniciada en el año 2008, cuando en medio de los 87 días en que ejerció la Intendencia de Santa Rosa Tierno puso en vigencia un presupuesto y una tarifaria a contramano de lo que prevén la ley y las constituciones.

Por fin, este martes 9 de diciembre resultó una jornada histórica: Tierno fue enjuiciado por la Cámara del Crimen 1. Desafiante, insistiendo en sus argumentos previos, elevando el tono ante los jueces, el exintendente evitó sentarse en el banquillo de los acusados frente al Tribunal: se negó a prestar declaración indagatoria.

Los jueces son Elvira Rosetti, Miguel Ángel Gavazza y Miguel Ángel Vagge. En la causa, están virtualmente absueltos -el fiscal no los acusó- los exsecretarios de Tierno: Oscar Vignatti (Hacienda), Juan Pablo Fasce (Gobierno), Viviana Rodríguez (Coordinación) y Blanca Soto (Acción Social).

Puesta en escena

El juicio comenzó a las 11.41 horas. Tierno llegó a las 11.36, vestido con una camisa a rayas rosas y blancas. Se abrazó con su hija, sentada entre el público, y su esposa Sandra Fonseca.

Se mantuvo de pie durante algunos minutos esperando a los jueces, luego bebió un sorbo de agua y se ubicó en el banquillo, serio y con la mirada clavada sobre periodistas y militantes de su espacio.

En un momento, entre tics y gestos nerviosos, unió sus manos como en un rezo. Más tarde, sus allegados le alcanzaron una pastilla.

El sector destinado al público en la sala de la Cámara del Crimen 1 quedó chico: estuvo colmado por periodistas, militantes de Comunidad Organizada y otros interesados en la causa. Fuera de la sala se la vio a una de las denunciantes del abuso de autoridad, la exconcejala Alicia Iribarren, cuyo testimonio había sido requerido por el fiscal pero finalmente se desestimó.

Los adherentes de Tierno llegaron a la sede de la Cámara encabezados por la diputada Sandra Fonseca, esposa del acusado. Les pidió ‘comportarse con respeto‘ y les dijo que ‘Juan Carlos está fortalecido‘. En algún momento, algunos de ellos hasta lagrimearon cuando escucharon el discurso de Tierno.

Antes, habían montado en el ingreso a la Ciudad Judicial (Avenidas Uruguay y Perón) la misma carpa que sostuvieron durante algunos días frente a la casa del propio Tierno.

En la sala también hubo varios policías.

Ni los miró

La jueza Elvira Rosetti les advirtió a los presentes que "no se admitirán exabruptos". De inmediato, se dio lectura a la acusación y los datos personales del imputado Tierno. Tierno no miró hacia el Tribunal en ningún momento mientras se leyó la acusación, trámite que demandó 26 minutos.

De inmediato, Rosetti invitó a Tierno a sentarse en el banquillo de los acusados. Pero el exintendente insistió desde el mismo lugar en los argumentos que usó últimamente: se dijo un perseguido político, reprochó la legitimidad de los jueces. "Los designados por la Constitución son los únicos que pueden juzgarme", dijo en un tono algo sereno que enseguida modificó.

Cuando la jueza le pidió que escuchara al Tribunal, Tierno respondió: "No, escuche usted". No se quiso sentar en el banquillo de los acusados para ser indagado. "Pido que cese esta causa", repitió.

Interpretó que "no he estado en rebeldía ordinaria, para nada". La jueza le indicó que lo que estaba haciendo era un alegato en su defensa, pero fuera de término y oportunidad.

Tierno repitió los argumentos, justificativos y excusas que viene usando. La jueza le dijo que, ante la negativa a declarar, se incorporaban sus dichos de la instrucción.

"No consiento ningún acto de este debate", dijo Tierno cuando se le preguntó si consentía la incorporación por lectura del testimonio de Marcos Paz. El fiscal Jorge Marcelo Amado había desistido también de la declaración de Paz.

Ante otras consultas, Tierno no respondió, ni miró a los jueces. Apenas resopló con desprecio.

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