En la reunión de crisis que se efectuó en el despacho del intendente, el reclamo más contundente fue la coordinación de las fuerzas de seguridad. Hubo serio cuestionamiento a la autonomía de la PNA.
Justamente la PNA estuvo ausente de la reunión, como así también los integrantes del Poder Judicial ( incluida la Fiscalía General), para quienes hubo un párrafo especial del intendente Gustavo Pulti, en la línea de un mayor requerimiento de compromiso, en un discurso que también se desprende del argumento que emana del P.E.N., en torno a la problemática de la inseguridad.
La difícil articulación del poder político, judicial, de seguridad y legislativo, tuvo su embolia en la reunión que finalizó poco antes de las 22.00. Es que Mar del Plata, una vez más, quedó en el centro de la escena, donde todos los esfuerzos acentuados con anuncios oficiales, no logran replegar la ola de delitos, desgraciadamente trágicos que sacuden a los marplatenses.
Ya no es una cuestión de sensaciones, y si así ocurriera, es que el desborde ha tomado estado público de manera irreversible. Parece insuficiente la cantidad de patrulleros o el número de efectivos, en promesas del ingreso de recientes egresados, bajo la figura de“incorporaciones maratónicas”, lo cual en bocas de la policía se torna en una dramática apelación a medidas extraordinarias.

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