El “récord” pertenece a un adolescente de 16 años. Sustrajo herramientas, una bicicleta, carpas, cuchillos, un sonar y demás objetos que iba ocultando adentro de un monte. Después de recuperar todas las cosas el menor fue dejado en libertad, entregado a su madre.
Una vez recibida la “catarata” de denuncias, las autoridades de la comisaría Tercera dependientes de la Unidad Regional VI iniciaron la pesquisa que llevó a la identificación del delincuente y a conocer detalles sorprendentes.
El principio del fin para las fechorías del menor comenzó cuando a la seccional policial comenzaron a llegar, una a una, las personas damnificadas con la acción de ladrones en el transcurso de la madrugada.
Cajas plásticas con elementos de pesca, carpas, un sonar de embarcaciones tipo GPS, una desmalezadora, una bomba de agua, una bicicleta todo terreno, herramientas (como ser destornilladores, llaves, cables), cuchillos y un machete fue gran parte de lo sustraído de los patios de las viviendas mientras las víctimas de sus andanzas dormían, explicaron a diario época fuentes del caso.
El nombre de Juan (así identificaron al menor), comenzó a repiquetear entre las autoridades como el presunto autor de los robos basados en cierta información obtenida apenas terminaron de recibir las denuncias penales. Entonces fueron a buscar al sospechoso a su vivienda del barrio San Jorge.
Guarida secreta
Con la demora del sindicado “pibe chorro” los efectivos obtuvieron la pista necesaria para ubicar los objetos robados. Hubo rastrillajes en ese barrio y también en el barrio Florida.
Finalmente, los policías encontraron la importante cantidad de cosas robadas adentro de un monte.
Juan prestó declaración testimonial y al rato quedó libre, entregado a su madre.
La Policía, en tanto, supo que otro jovencito habría actuado como cómplice y su demora nada más sería una cuestión de tiempo.
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