Pesos pesados

La filial local del gremio de los camioneros no le tira una soga a nadie. Parece que acá también ellos son los pesos pesados: los que aspiran al cinturón de campeón en un par de rounds. La forma en que se consiga es lo de menos.
La cofradía de los Moyano se extiende a más no poder, y cualquier investigación sencilla conduce a verificar que posee un verdadero grupo empresario. No a su nombre, obviamente: para algo están su esposa, la hija de ella, y demás deudos y entenados.

Ninguna empresa parece provenir directamente de su inversión patrimonial, pero todas ellas aprovechan sus enormes vinculaciones al frente de Camioneros para, ya que estamos, venderles algo más.

No es solamente la Mutual 15 de Diciembre, controlada por Pablo Moyano, que se encarga de las actividades sociales de los afiliados. Está también la obra social gremial, hoy investigada por defraudación al Estado, que es gerenciada por IARAI, una empresa proveedora de Camioneros y controlada por la esposa de Hugo Moyano, Liliana Zulet.

Su principal proveedora es la Droguería Urbana, que desde hace años está en la mira de la justicia por los supuestos fraudes con medicamentos oncológicos. También está Chenyl Logística, empresa vinculada a Moyano padre, cuya facturación es controlada por Valeria Salerno, su hijastra. Además está la empresa constructora Aconra, que brinda servicios al gremio de los camioneros, y su vicepresidenta es la misma Salerno.

Finalmente se encuentra Administración de Programas Especiales -APE-, que reparte subsidios millonarios por medicamentos de alta complejidad: también lo maneja Camioneros. Y hasta hay un geriátrico que pertenece a Liliana Zulet y está a nombre de la misma IARAI. Una verdadera red de firmas.

Por supuesto que esto no es todo, ni siquiera la mitad. La prensa habla hoy cada vez más de la empresa recolectora de residuos que comenzó siendo un pequeño emprendimiento y ahora compite con las más grandes del país. Todo el mundo la vincula al jefe pesado Moyano, y al triunfo del Frente para la Victoria en las últimas elecciones. Se llama Covelia SA y maneja el negocio de la basura en doce intendencias bonaerenses, que representa más del 50% del presupuesto de los intendentes comunales.

Además, la empresa Covelia tiene un contrato con el Mercado Central por el reparto de leche del plan oficial Más Vida. Sólo con eso factura 700 millones de pesos anuales. Así se dice que lava dinero de todos los colores; actualmente la justicia investiga sus vinculaciones con una firma fantasma uruguaya, que habría realizado en sus arcas una inversión más que sospechosa. Tales operaciones se utilizan usualmente para blanquear dinero no declarado que se encuentre depositado en el exterior, o para ocultar el origen de fondos que otros inversores inyectan en la empresa.

Lo cierto es que Covelia fue creada en 1999 por Marcelo Arenales, un hombre humilde afiliado al gremio de Camioneros, y actualmente realiza la recolección en San Miguel, Merlo, Lomas de Zamora, Lanús, San Martín, Escobar, Bahía Blanca, Quilmes, Esteban Echeverría, Tres de Febrero, Pinamar y el Partido de la Costa. Le falta Mar del Plata, es obvio, y ya se habla de reuniones con el intendente Pulti que apuntarían al definitivo arribo de Covelia a la ciudad. Todos se preguntan si la 9 de Julio será vaciada, con la justa excusa de las deudas millonarias que ya acumula.

Acá nomás

El panorama local no es más alentador. Ya se ha hablado de que aquí el gremio está en manos de un secretario general, Héctor Martínez, y una secretaria adjunta, ni más ni menos que la propia hermana del peso pesado mayor: Irma Eva Moyano.

Desde hace años se plantea allí una lucha a capa y espada con todo aquel que pretenda arrimarse y disputarles aunque más no sea un ápice del poder que esgrimen. Ella denunció hace ya varios años a los otros dirigentes –Robles, Aguerrido y Alderete– por supuestas amenazas telefónicas, investigación que resultó archivada por el juzgado ante la ausencia de pruebas. Se la ha visto haciendo escándalos en las asambleas, y hasta repartiendo carpetazos al que hable sin su permiso.

Precisamente Eduardo Aguerrido se explayó ante el micrófono de la 99.9 contando su historia. Él se desempeña en esta ciudad en la empresa Sistemas Ambientales, especializada en el transporte de residuos patogénicos. Realiza una misión sumamente delicada, ya que traslada todos los desperdicios contaminantes de hospitales, laboratorios y demás instituciones. Esta especialidad constituye una rama dentro del Sindicato de Camioneros, al igual que los empleados de grúas, los de transportes de aguas y gaseosas, etc. Relata Aguerrido que en oportunidad de realizarse la elección de delegado de la empresa, la candidata opositora a su postulación era, justamente, la propia Eva Moyano, que jamás trabajó en la firma. Obsérvese que el escenario es tan complejo que el protagonista relata estos sucesos extraordinarios con cierta naturalidad, como si se tratara de episodios esperables. Pero no lo son.

En aquella oportunidad, Aguerrido ganaba por mayoría ya que contaba con una trayectoria en la firma y varios apoyos. Sin embargo, los dirigentes presionaron entre los empleados para que se firmara una solicitud para removerlo de su cargo. Hubo presiones y exhibición de armas de fuego. Según relata Aguerrido, viajaron 25 personas desde Buenos Aires para evitar que él se posicionara en el cargo que había ganado, y hasta algunos afiliados que llegaban a la ciudad desde la ruta 88 fueron interceptados en el camino por otros camiones con el fin de que restaran su apoyo. Se dice que era la gente de residuos patogénicos de Capital, que responden a Pablo Moyano.

Mundo Grúa

La filial Mar del Plata no parece ser lo que se dice un punto de respaldo para los trabajadores. Uno de los que pudo experimentarlo es el ex empleado de la empresa de alquiler de grúas Edgardo Vázquez, Daniel Barragán. Él se hizo cargo de la representación de sus compañeros cuando junto con Fabián Jerez comenzaron a reclamar que se encontraban en condiciones indignas de trabajo, ya que la patronal no consideraba su necesaria pertenencia al gremio de los camioneros, sino que los mantenía vinculados a la UOM. “Porque me sale más barato”, afirmaba su empleador.

También les dijo su patrón que cada trabajador que se quejara acabaría necesariamente en la calle, lo cual amedrentó a la mayoría, sobre todo a los que no podían siquiera pensar en perder ese precario trabajo. Su situación apremiante incluía jornadas de trabajo de 14 a 16 horas corridas sin descanso, considerando que se trata de choferes que se encuentran permanentemente en tránsito, y conducen grúas por rutas de todo tipo. Además, debían hacerse cargo ellos mismos de arreglar los vehículos en caso de rotura.

La firma Vázquez no es una recién llegada al rubro. Tiene filiales en varias localidades vecinas, y la concesión de los traslados en más de una ruta, además de convenios con la mayoría de las empresas aseguradoras. Algunos aseguran que está vinculada de alguna manera con el ministro Carlos Tomada.

Así fue que los empleados de Vázquez se presentaron ante el gremio en Buenos Aires, porque tenían temor de hablar con Martínez, el secretario local. Tenían el antecedente de que cada uno de los choferes que trató con él resultó automáticamente despedido de su trabajo en la firma.

Pero no les fue mejor. Si bien obtuvieron el apoyo necesario para presentarse con su reclamo ante el Ministerio de Trabajo, que elaboró el correspondiente pedido de encuadre gremial, no encontraron ni una sola puerta abierta. El gremio dijo que el problema estaba fuera de su competencia y los dejó solos. La empresa –obviamente- los echó a todos.

Por supuesto que hoy sus abogados reclaman judicialmente e invocan la Constitución Nacional por su derecho a la representación gremial, pero marche preso. Por ahora, no hay posibilidad de que la justicia los restituya a sus cargos de un plumazo. Los pesos pesados extienden sus brazos por todas partes y no hay demasiados Aguerridos que se les opongan.

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