Aunque continúan las críticas al mandatario por ceder a extender las deducciones impositivas a los ricos, el presidente de Estados Unidos espera pasar una Navidad tranquila
El acuerdo impositivo del presidente estadounidense, Barack Obama, con la oposición republicana probablemente sea aprobado a regañadientes en el Congreso esta semana, coincidieron ayer tanto el gobierno como los críticos del plan, en una medida que traería una bocanda de alivio al mandatario antes de Navidad tras el reciente escándalo de WikiLeaks. Esto, pese a que Obama se debió enfrentar con los liberales de su propio partido Demócrata, que consideraron este acuerdo como un regalo para los ricos.
El asesor de la Casa Blanca David Axelrod afirmó ayer que creía que la Cámara de Representantes aprobará el paquete sin cambios significativos, pese a las fuertes quejas del ala liberal de los demócratas que señalan que Obama dio demasiadas concesiones a los republicanos al acceder a extender las exenciones impositivas a los estadounidenses más ricos.
Se espera que el Senado lo apruebe a comienzos de esta semana para luego enviarlo a la Cámara.
“Creemos que cuando (el texto legal) regrese a la Cámara tendremos una votación a favor y se aprobará”, dijo Axelrod al programa State of the Union de la cadena CNN.
El acuerdo fiscal de Obama de u$s 856.000 millones, alcanzado después de que los republicanos lograran un gran éxito en las elecciones legislativas de noviembre, extiende todas las exenciones tributarias de la era de George W. Bush, incluyendo los beneficios para los estadounidenses más ricos, que expiran el 1 de enero.
Los demócratas esperaban que los impuestos subieran para el 2% de los hogares estadounidenses más ricos, de manera de no aumentar el déficit récord del país, por lo que ven el acuerdo alcanzado como una concesión demasiado generosa.
Pero quienes diseñaron el acuerdo resaltan que, como contrapeso, el paquete también incluye una extensión de los beneficios por desempleo (algo que los republicanos querían eliminar) y otras deducciones impositivas destinadas a familias de menores ingresos, además de renovar una amplia gama de subsidios y deducciones para las empresas y las energías renovables.
“Es muy posible que la extensión del recorte de impuestos sea aprobada, pero no con mi voto”, dijo el legislador demócrata Elijah Cummings. “El presidente va a estar dependiendo en gran parte de los republicanos para hacer esto. Ellos aman este acuerdo”, agregó.
Pese a la oposición demócrata, Axelrod dijo que no esperaba cambios significativos al acuerdo. “No podemos cambiarlo de forma significativa y esperamos que se apruebe (...) Espero que el marco acordado logre un consenso mayoritario”, afirmó.
También el asesor económico de la Casa Blanca Austan Goolsbee pronosticó que el paquete se aprobará. “Entiendo que las deducciones a los altos ingresos es un trago amargo”, dijo Goolsbee. “Pero lo que el presidente puede conseguir es mucho más que eso y es importante para la economía, como incentivos a la inversión de las empresas o un recorte a los impuestos a la contratación para 155 millones de trabajadores”, agregó.

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