El gobernador José Alperovich, ratificó que no aplicará ningún tipo de modificaciones a la normativa que establece el cierre de los boliches a las 4 de la mañana. En la Legislatura se acumulan cinco proyectos para cambiar el límite horario, pero no cuentan con el guió oficial para su tratamiento. Desventajas. Llamado a un after masivo.
Sin embargo, una de las medidas que desde su génesis recibió la negativa de buena parte de la población tucumana, en especial las franjas juveniles, aún es mantenida firmemente, pese a los últimos hechos violentos denunciados que pusieron sobre el tapete la conveniencia de sostener la polémica ley 4 AM.
Tras el operativo policial efectuado el último fin de semana en pasaje Díaz Vélez al 500, donde la fuerza del orden junto con personal del IPLA ingresaron a una propiedad privada y, según manifestaron las personas allí presentes, se efectuó un operativo coercitivo que tuvo como objeto poner fin a la aparente fiesta clandestina, las voces en contra del "cepo nocturno" aplicado por el oficialismo se potenciaron.
Sin embargo, el Primer Mandatario reafirmó su postura en la jornada de ayer al ser consultado al respecto por la prensa y adujo que con la normativa referida "estoy convencido que le estamos haciendo un bien a los jóvenes, entonces no veo el motivo por el cual cambiar esto".
Dichas declaraciones se enmarcan en un tratamiento parlamentario que pide pista en la Legislatura local, donde se encuentran "cajoneados" cuatro proyectos de ley que enuncian cambios en el texto original, pues establecen retrotraer el horario de cierre de los boliches a las 6.00 de la mañana, como se aplicaba hasta hace seis años. Cabe recordar que esta medida se impuso como una forma de prevención luego del asesinato de Paulina Lebbos, delito aún impune en cuya causa ni siquiera hay personas imputadas.
A las iniciativas nombradas, que fueron presentadas por los legisladores Ricardo Bussi (Fuerza Republicana), Ariel García (UCR), Alberto Colombres Garmendia (PRO) y Pedro Balceda (PJ, perteneciente a la anterior conformación legislativa), se sumó en esta semana una nueva propuesta que lleva la firma Nancy Bulacio y Andrés Galván (ambos referentes del Partido de los Trabajadores).
La característica de este último proyecto y que lo diferencia de los demás, está basada en que plantea una tipología diversa en lo que refiere al cierre de los locales en donde se desarrollen actividades bailables o artísticas (discotecas, pubs, boites, pubs, recitales, peñas)
En tal sentido, consigna el texto que entre el 1 de abril y hasta el 30 de septiembre la apertura de los establecimientos resaltados será a las 22.00 y el cierre a las 4.00. Mientras que en el período que contempla desde el 1 de octubre hasta el 31 de marzo, el cierre fue fijado a las 6.00 de la mañana.
Asimismo, refiere el proyecto que en los locales indicados deberá permitirse el ingreso de personas solamente hasta las 4.00, mientras que el expendio de bebidas alcohólicas tiene que realizarse únicamente hasta las 5.00.
"Quedan exceptuadas de lo dispuesto anteriormente, la realización de eventos privados, tales como casamientos, cumpleaños, recepciones, siempre y cuando exista un acceso limitado de personas bajo la modalidad de invitación y no se comercialice el ingreso ni la consumición", argumentaron los impulsores de la iniciativa.
Norma defectuosa
En tanto, Colombres Garmendia, sostuvo que la actual legislación "fue el emergente de un hecho delictivo que conmocionó a los ciudadanos y no el fruto de una sentida necesidad social, con el sostén de estudios previos con el mayor rigor científico posible y la participación de todos los estamentos públicos y privados interesados en poner a buen resguardo un preciado valor social, la seguridad".
Además, el legislador del PRO afirmó que la Ley N° 7.750 "no solo no logró mejorar la seguridad de los jóvenes, sino que agravó notablemente la inseguridad, ya que hoy permanecen en lugares que no cuentan con las mínimas medidas de seguridad (salidas de emergencia, estructura, matafuegos) y en los cuales, además, no existe control alguno del Estado sobre lo que se consume en su interior".
A su vez, destacó que otro de los problemas paralelos que surgieron con la norma, radica en la falta de prestación del servicio de transporte público de pasajeros (ómnibus), pues, al horario de cierre de los locales bailables, las frecuencias de las unidades son casi nulas para satisfacer la demanda. "Lo que ocasiona que las jóvenes acepten subir al automóvil de algún desconocido para que las trasladen hacia algún 'after' o casa particular para continuar la noche. En este contexto resulta claro que las mujeres son blancos muy fáciles de abusos sexuales", planteó Garmendia.
Como una forma de demostrar su descontento para con la medida de la gestión alperovista y en repudio a los hechos violentos que habría propiciado la Policía de la Provincia en la casa de Pasaje Díaz Vélez, desde Facebook se invitó a participar de un "After masivo" a realizarse en la madrugada del domingo a partir de las 4.00 en plaza Independencia.
"Si reprimen sale en todas partes, y si hay masividad podemos hacer visible nacionalmente esta defectuosa ley 4:00 am", sostienen los organizadores de la movida. Así también, aclararon que el evento es para mayores de 18 años, donde no se consumirán bebidas alcohólicas en la vía pública. "Es una protesta pacífica en la cual podrán bailar, saltar, divertirse, aplaudir, gritar, lo que quieran, de forma pacífica y responsable", se sostiene en la red social.
Hasta el momento, cerca de 6.800 personas manifestaron que asistirán al after, aunque habrá que ver la capacidad de movilización que desplegará este llamado a la sociedad tucumana que aprecia la libertad en la movida nocturna.
Por Clara Tapia
Interventora del IPLA:
“No hace falta que el Estado imponga horarios, cuando desde la casa se inculca cultura”
Debido a la situación por la que surgió esta ley (caso Lebbos) posiblemente haya merecido un poco más de estudio para su implementación. Cambiar los horarios no es la forma tampoco, debemos buscar otras formas, consensuar con las charlas con los padres, en las escuelas, necesitamos una sociedad sana para mejorar la capacitación de los chicos. Hay que estar más con los chicos, con una presencia y responsabilidad constante por parte de los padres, pero debe ser un cambio desde la comunidad y no tan solo en cambiar o modificar leyes, hay que buscar la esencia, el sentido que le deben dar los chicos a la vida.
El tema de la seguridad no pasa por una cuestión de horas, como si fuera que los chicos estarán más controlados en el interior de los boliches. Como así tampoco no pasa por poner este tipo de límites por parte del Estado, seguramente esto se implementó con la idea de que los chicos estén a las 5.00 de la mañana en sus casas, pero el tema aquí pasa por los padres, el accionar de los padres para poner esos límites. No hace falta que el Estado imponga horarios, cuando desde la casa se inculca determinada cultura. Las 4AM son suficientes para una noche donde el chico sale, se va a un boliche, se divierte.
Aumentó la cantidad de consumo en los jóvenes tucumanos, la cantidad de alcohol en las dos horas dentro del boliche se incrementó, más la previa y los after. No es de imaginarse lo que podría ocurrir con dos horas más, en caso de extender el tiempo hasta las 6.00, ese es el drama de Tucumán.
La cuestión del horario no reconoce problemas de seguridad, acá las trifulcas se armarán a las 4, 5 o 6 de la mañana, cuando salen alcoholizados de la forma que salen, por el exceso, se arman peleas entre ellos mismos.
“La gente no aceptó esta costumbre”
“Sólo queremos que el Gobierno nos explique qué beneficios obtuvo con esta medida. Sostienen que todo funciona correctamente, pero nosotros seguimos viendo puntos flojos. Justificaron la norma diciendo que logró disminuir la delincuencia, los accidentes y la cantidad de gente que consume alcohol en la calles. Lo que no dicen es que el tope también provocó que los chicos inventen cumpleaños para hacer fiestas ilegales en casas y clubes, en vez de estar en negocios habilitados, donde se puede controlar lo que consumen. Los controles no se efectuaron y la gente no aceptó esta costumbre. Los padres han perdido el control de los chicos. El Estado debe contribuir en la educación de los jóvenes, pero no lo hace”.
Rodolfo Di Pinto, presidente de la Cámara de Discotecas de Tucumán




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