Desde que Martin Redrado se resistió a seguir adelante el Fondo del Bicentenario, el vicepresidente del Banco Central, Miguel Pesce se jugó a implementar las directivas del Gobierno. Y los que lo conocen dicen que lo hizo convencido de que el DNU de Cristina tenía "fuerza de ley" y que, al margen de si era conveniente o no pagar la deuda con reservas, los directivos del BCRA tenían que abrir la cuenta del Fondo del Bicentenario.
Pero Pesce se mantuvo en sus convicciones. Y fue más allá. Junto al resto del directorio, desplazó a los "redradistas" de algunas gerencias clave, y votó la designación de la kirchnerista Gabriela Ciganotto como Vicepresidente 2° del Banco. Y dio su visto bueno a que Sergio Chodos ocupara la vicesuperintedencia de Bancos y Cambios. Y aunque la decisión corresponde al Presidente del BCRA, aceptó que Amado Boudou le designara a Benigno Vélez como Gerente General.
En base a todo esto, buena parte de los funcionarios del BCRA descontaban que Pesce iría a completar hasta septiembre el mandato inconcluso de Redrado. Más aún, porque Pesce considera que es preferible pagar con reservas que endeudarse a tasas que potenciarían aún más el endeudamiento argentino.
Pero no fue así. Se dice que Pesce se enteró "por TV" del nombramiento de Mercedes Marcó del Pont, según comentaron algunos de sus allegados. Y agregaron que "Miguel no está ofendido" porque sigue creyendo que en estos 45 días de crisis actuó sin cálculos, convencido de lo que hacía y sin presiones de nadie.
En el Gobierno dicen que Cristina quería dar "una señal política de cambio en la política económica y por se inclinó por Mercedes".





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