El ministro de Educación porteño, Esteban Bullrich, tendrá que explicar por qué decidió no publicar los materiales elaborados por especialistas de esa cartera sobre el Bicentenario. Hoy, legisladores, gremios y especialistas darán una conferencia de prensa.
Hoy, a las 14.30, en el Salón Montevideo de la Legislatura, los profesores de la Dirección de Currícula que elaboraron los materiales sobre el Bicentenario, legisladores y representantes de los gremios (UTE, Ademys y ATE) realizarán una rueda de prensa para insistir con la publicación. Van a lanzar la formación de una "multisectorial por el derecho a saber" y están evaluando caminos alternativos para imprimir los materiales y distribuirlos no sólo en las escuelas porteñas, sino también en las provincias.
En base a los pedidos de informes de Laura García Tuñón (Proyecto Sur), María Elena Naddeo (Diálogo por Buenos Aires) y Francisco "Tito" Nenna (Frente para la Victoria), en la Comisión de Educación consensuaron un texto moderado para sumar el apoyo PRO. Le reclaman al ministro, entre otros puntos:
- "Señalar los criterios y procedimientos para la elaboración de materiales didáctico-pedagógicos" por el Bicentenario.
- "Detallar los recursos públicos presupuestados para la elaboración de materiales".
- "Si se publicará el material curricular elaborado, diseñado y editado por los equipos técnicos de la Dirección de Currícula. En caso afirmativo, fecha aproximada de su publicación".
- "Si el ministerio ha decidido un cambio de estrategia respecto de los documentos de referencia. De ser así, cuáles son los argumentos pedagógicos que sustentan dicha decisión".
Los dimes y diretes comenzaron en febrero con la asunción del staff de Bullrich. La directora de Planeamiento, Mercedes Miguel, fue cambiando los argumentos ante los responsables de Currícula: primero reconoció que el enfoque no era conveniente; luego, ante las seguras reacciones, adujo problemas presupuestarios, cambios de criterios, hasta que, finalmente, todo se sinceró. El viernes 26 de marzo el ministro apeló a una salida sui generis para refutar la censura ideológica por la que lo responsabilizaron los docentes: colgó en su página web –estebanbullrich.com– los materiales elaborados por los equipos técnicos de la cartera educativa. El licenciado en sistemas exacerbó así el malestar.
Los historiadores que elaboraron los textos durante la gestión de Mariano Narodowski –el primer ministro de Educación del macrisno que renunció porque el espía Ciro James había sido contratado por esa cartera– explicaron en la introducción del material pensado para el nivel medio: "Dentro de los nuevos temas que se comenzaron a discutir en este resurgimiento de la historia política se encuentra el estudio de los sectores populares como sujetos activos de la historia, sus modos de intervención y su pensamiento político (...) Reconociendo una influencia directa de los escritos de Gramsci que planteaban su interés por la recuperación de la historia de los grupos sociales subalternos, a los que definía como ‘cualquiera que esté subordinado en términos de clase, casta, edad, género y oficio o de cualquier otro modo’". El enfoque inspirado en el pensamiento del filósofo marxista italiano, uno de los fantasmas que obsesiona al titular de la Comisión de Educación del Episcopado, el arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, enredó al ministro y su equipo en sus propias limitaciones ideológicas.
En una entrevista en PolítciaArgentina.com, colgada en YouTube, el ex diputado explica que "ningún contenido puede estar definido por una persona, ni por un ministro ni por un directivo, tiene que estar debatido, tiene que haber amplitud, se tiene que generar un pensamiento crítico en los chicos, no bajar una línea ideológica". Luego se explaya en que el presupuesto para los textos del Bicentenario era de 1,2 millón de pesos. Con esos fondos ahora piensa en convocar a un debate "sobre los próximos 200 años".
Bullrich se metió en un laberinto. Más allá de las precisiones sobre los materiales que se usarían para disparar el debate entre chicos de 12 a 18 años sobre los próximos dos siglos, en esa alternativa los historiadores no corren. Otro ejemplo del desconcierto es que el ministro en un reciente artículo, firmado por él, en Agenda educativa aparece citando a Gramsci. Un sesgo impropio en PRO.



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