Con pedidos y agradecimientos una multitud celebró ayer la tradicional caminata hasta el santuario. El miércoles, día litúrgico, la localidad recibirá nuevamente a los fieles.
Con pedidos por renovar o conseguir una oportunidad laboral, en agradecimiento a favores concedidos, rogando por el sustento de sus familias, por la salud de sus seres queridos y también por cumplir la tradición de saludarlo en los festejos que lo honran, los peregrinos caminaron varios kilómetros, escoltados por un operativo de seguridad al que se abocaron más de cien efectivos policiales.
El recorrido fue en pequeños grupos, y también un momento que muchos compartieron en familia entre mates para paliar el frío. Entre el humo de los asados marchando a las brasas y en estacas, y los acordes y cantos de chamamé resonando por las calles, la peregrinación fue llegando cerca de las 9 y media hasta el pueblo y colmando las inmediaciones del santuario.
Al llegar, los fieles formaron una larguísima fila, para entrar uno a uno hasta los pies de la imagen del santo y cumplir con la promesa que los llevó hasta allí. Muchos encendieron también una vela en la gruta, y aprovecharon la ocasión para pedir que los objetos religiosos fueran bendecidos.
Pese al clima cambiante, y al frío del invierno que se hizo sentir, la jornada se vivió como una fiesta y los trabajadores de distintos gremios convocaron a varios centenares de personas que cumplieron con la tradición de peregrinar, como lo vienen haciendo desde hace 26 años. A ellos se sumaron muchas familias, que por ser el día litúrgico del santo un día laborable, prefirieron concurrir a los festejos del domingo.
La imagen que acompañó la peregrinación fue recibida entre aplausos, para ocupar su lugar en el altar del predio contiguo a la parroquia y desde allí recibir la atención de los miles de devotos que acudieron a celebrarlo.
La lectura de las intenciones, pidiendo salud, trabajo, sustento y paz, demandó más de media hora. Nadie quiso quedarse sin cumplir, pedir y agradecer ante el santo patrono.
Luego de dar la bienvenida a los peregrinos, a las imágenes visitantes de la Virgen de Itatí, de la Virgen de Schoenstatt, y de Santa Librada, el padre Valenzuela presidió la misa de los trabajadores a las 11, y ante la multitud pronunció las palabras que monseñor Stanovnik preparó para la homilía en la ceremonia dirigida a los trabajadores. En su mensaje, aprovechó además para desear un “feliz día” a los 50 párrocos que componen la Arquidiócesis de Corrientes.
Tras la celebración, el sacerdote, quien preside por primera vez la celebración al frente del Santuario, destacó en diálogo con época la fuerte presencia de jóvenes en los festejos. “Son ellos los que tienen una mayor percepción de las cosas sagradas, y participan en estos eventos aportando un gran dinamismo”, subrayó el cura. “Francisco les pidió una participación activa, que no tomaran un ‘licuado de Cristo’, y asumen esta posibilidad de ser el centro”, sostuvo.
Después de las oraciones se distribuyeron los cientos de kilos de pan bendecidos entre los fieles y se dio lugar al esparcimiento, para concretar por la tarde la procesión por las calles del pueblo.
“Los festejos comenzaron varios días antes. Unas 800 personas participaron el sábado de una misa de sanación, y más de 150 personas de un retiro espiritual. Continuaremos el miércoles, en el día de San Cayetano, cuando esperamos recibir a miles de fieles nuevamente”, recordó el sacerdote al final.
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