Pequeño emprendimiento familiar suma dulces y alfajores al Mercado Comunitario

Pequeño emprendimiento familiar suma dulces y alfajores al Mercado Comunitario

Hace 11 años Sonia comenzó a producir deliciosos dulces artesanales en Dina Huapi. Logró habilitar el pequeño espacio de fabricación en su casa y decora con esmero los frascos, que presenta con untadores encargados a un artesano de la zona. Hace poco más de un año, su hija montó en el mismo lugar “Alfajores Huepil”, rellenos con el dulce elaborado por su madre. Este ejemplo de entramado productivo a pequeña escala, hoy recorre destacadas ferias y fiestas nacionales. Y desde esta semana, se suma a la oferta del Mercado Comunitario Municipal, que abrirá los días jueves, viernes y sábado de 9 a 19 ofreciendo frutas, verduras y alimentos no perecederos a bajos precios.

Sonia Fernández comenzó a fabricar en su propia casa los primeros dulces hace once años, que son elaborados en forma artesanal, sin agregados químicos y seleccionando la mejor materia prima de la zona. Actualmente, y con el correr de los años, ha sumado a Dulce del Limay una variada oferta de dulces, licores y chutneys, que cuentan con reconocimiento nacional, y que han pasado por importantes ferias como Tecnópolis (a la cual asiste como invitada hace 4 años), y al Mercado Federal, una iniciativa del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación que ofrece un canal de comercialización para emprendedores de la economía social y que funciona en el Paseo de Compras del Mercado Central en Buenos Aires.

Hace un poco más de un año, su hija María Laura Cortés anexó la producción de alfajores artesanales bajo la denominación Huepil, utilizando como materia prima los dulces de su mamá. La ya consolidada posición de los Dulces del Limay, y la incorporación de este nuevo producto hizo que rápidamente la novedosa marca se posicionara y hasta se incrementara la venta de ambos en el mercado local. Como consecuencia, y ante este panorama, las emprendedoras solicitaron la habilitación para la comercialización a nivel nacional, la que lograron hace un año y que les permitió trascender los límites de su ciudad de origen, Dina Huapi.

Hoy en día, a Dulces del Limay y alfajores Huepil se los puede encontrar en reconocidas casas de venta de productos gastronómicos de Bariloche, y además en los stand del Mercado Comunitario Municipal, a un precio accesible y manteniendo su elaboración artesanal. “La idea no es masificar la producción, sino mantener el estilo que caracteriza al producto”, manifestó Laura, aunque para dar cumplimiento a la gran cantidad de pedidos que recibe ya están pensando en adquirir una bañadora, para realizar una de las partes del proceso de mayor complejidad en la manipulación.

Cada alfajor, cada dulce, es hecho uno por uno donde se destaca un exquisito cuidado en los detalles, los envoltorios y los frascos que contienen los productos. “Los frascos cuentan con detalles en madera y un untador en ese mismo material. En un principio lo hacía yo, pero ahora se los compro a un artesano de mi ciudad”, acotó Sonia. De esta manera, estas emprendedoras han generado una verdadera cadena de valor con esta forma de trabajar, y que enaltece la economía social solidaria sustentable.

Su última experiencia fue participar de la Fiesta Nacional de la Manzana en General Roca, durante la cual fue tal el éxito que lograron que se quedaron sin mercadería.

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