Peppo y Aguilar se consolidan a la espera de definiciones de Capitanich

Peppo y Aguilar se consolidan a la espera de definiciones de Capitanich

Ambos aspirantes a la Gobernación hicieron sus méritos para figurar en el podio de los sondeos de opinión y, si bien Domingo se mostró en los últimos tiempos más activo en el terreno mediático, Eduardo fue consecuente con sus compromisos.

Aunque la estrategia comandada por Jorge Capitanich es la de administrar los plazos para esperar la maduración de los precandidatos del PJ, el partido gobernante llegó a un plano de definiciones por efecto de la decantación natural de los movimientos internos y no hace falta ser un politólogo para evidenciar que la disyuntiva pasa hoy por Domingo Peppo y Eduardo Aguilar.

Ambos aspirantes a la Gobernación hicieron sus méritos para figurar en el podio de los sondeos de opinión y, si bien Peppo se mostró en los últimos tiempos más activo en el terreno mediático, Aguilar fue consecuente con sus compromisos y marcó presencia en el interior a través de su rol en la mesa chica de la conducción coquista, donde se muestra como el sucesor natural de Capitanich.

El presidente del Instituto de Vivienda, en tanto, trabaja como un líbero y ni siquiera apela al truco de Darío Bacileff de montar filmaciones en las que camina a la diestra del jefe de Gabinete. Por el contrario, en su material propagandístico se muestra como el protagonista de las decisiones de Estado en materia habitacional y convoca a los distintos sectores sociales con mensajes puntuales, dirigidos especialmente con el tono afable del que antes sólo hacía gala el actual senador nacional Aguilar.

El delfín de Capitanich mantiene su potencial gracias al vínculo con el jefe de Gabinete, pero también merced a un plan de acción que se aplica en distintos puntos del interior sin la dinámica de la campaña desarrollada por Peppo pero con el apoyo de dirigentes territoriales que arman el derrotero del legislador con un criterio netamente proselitista.

Así las cosas, ambos postulantes se desplazan por el territorio provincial con movimientos seguros y aventajan al resto de los interesados en subirse al carrusel de las candidaturas con encuestas que inclinan pronunciadamente la balanza de la intención de voto, en un escenario donde quizás ya sólo falte la bendición de Capitanich para completar el proceso de «parición» del elegido para la sucesión.

Por el momento el gobernador en uso de licencia ejerce la presidencia partidaria con equidistancia y se muestra por encima de los conflictos, pero llegará el momento en que deba tomar partido para ponerse el overol de la campaña en busca de una victoria peronista.

Más allá de sus coqueteos con Aída Ayala y de su hasta ahora ascética intervención en los prolegómenos electorales, Coqui es plenamente consciente de que su proyección en la política nacional tiene una dependencia directa de la continuidad del peronismo en el poder chaqueño. Sólo así se mantendrá en la consideración pública como un referente nacional con bases sólidas en su distrito de origen, para lo cual deberá también ejercer el cargo de senador nacional que -se espera- habrá de entregarle Aguilar más allá de que sea o no el candidato a gobernador del Frente Chaco Merece Más.

Los hechos lo llevan a convertirse en el gran elector

Fiel a su práctica de manejar los tiempos y de sobrevolar los problemas sin involucrarse antes de tiempo, Jorge Capitanich sabe que no tiene margen para el error, y que en el acierto de su decisión estriba su vigencia en la escena nacional. Por propia conveniencia, más allá de las aspiraciones lógicas de sus adherentes, debe apuntar a quien pueda ganar y a la vez le asegure que tendrá el respeto en el territorio para no reincidir en la experiencia Chiyo de la que no será fácil olvidarse. El que se quemó con leche ve una vaca y llora.

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