Juan Schiaretti parece un gobernador en campaña, más que uno que se está despidiendo del poder. En realidad, las dos cosas son ciertas: recorre la provincia haciendo anuncios, pero sabe que, de manera irremediable, abandonará la Casa de las Tejas el 10 de diciembre del año próximo.
“Son mezquinas las lecturas de aquéllos que dicen que hago obras pensando en mi futuro político. Como peronista de toda la vida, trabajo para la gente”, se atajó el viernes, en el acto por el día de la lealtad.
A diferencia de José Manuel de la Sota, el otro referente del PJ cordobés, Schiaretti se siente más cerca del sector disidente que de los Kirchner.
No es que De la Sota sea kirchnerista, pero el ex gobernador sabe que necesita de los Kirchner, con un PJ unido, para tratar de ganar en Córdoba.
Schiaretti se ve en otro escenario. Con los acuerdos firmados con la Nación, por el desendeudamiento y para cubrir el déficit de la Caja de Jubilaciones, considera que los K ya no pueden presionarlo con los recursos económicos.
El gobernador le reconoce al matrimonio presidencial algunas medidas impulsadas, pero no soporta el estilo de manejo del poder. Por eso, se posiciona en la otra vereda, aunque tampoco lo seduce ninguno de los referentes del Peronismo Federal.
Su candidato para liderar un espacio opositor al kirchnerismo dentro del PJ era Carlos Reutemann. Pero el santafesino se bajó de la pelea antes de empezarla.
Schiaretti observa encuestas y cree que el peronismo opositor no puede dejar de convocarlo, al ser el único gobernador oficialista que en algún momento enfrentó con los K.
Ello pese a que en los últimos días hay otro movimiento dentro del PJ nacional que Schiaretti sigue con atención. El gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, ha dejado trascender, y ese comentario llegó hasta la Casa de las Tejas, que tiene decidido ser candidato presidencial. En este hipotético escenario, Schiaretti no descartaría ser compañero de fórmula del bonaerense.
No está mal que un gobernante tenga ambiciones personales. La discusión comienza cuando se analiza si esas ambiciones son desmedidas y pueden influir en la gestión
Por ahora, Schiaretti no piensa en estas sutilezas. Recorre la provincia y la Capital como un gobernador en campaña, pensando en su futuro político.




Comentá la nota