Peligro de quiebre en el bloque de diputados radicales

Peligro de quiebre en el bloque de diputados radicales
La pelea entre los cornejistas y el resto de los radicales es complicada. A tal punto, que amenazan con formar una bancada propia.
Lo que está ocurriendo en el seno del bloque radical en Diputados podría resumirse en la frase de Leandro Alem, el mítico fundador del partido: “Que se rompa, pero que no se doble”. Así, mientras la alianza entre los ex cobistas, los miembros de la línea Federal y el iglesismo apoyan a Andrés Marín como presidente del bloque (de hecho, la nota presentada por él ante la presidencia de la Cámara cuenta con diez firmas), el grupo conformado por los cornejistas, la gente de Ernesto Sanz y una parte de los Territoriales, no sólo desconocen a las nuevas autoridades, sino que, además, desde el seno mismo de esta conjunción de líneas internas, hay rumores de resquebrajamiento del bloque. Esto es porque el actual presidente del bloque radical, Alejandro Molero, haciendo uso de su cargo, llamó a elección de autoridades para el 2 de diciembre, y hasta que esa fecha no llegue, no aceptará la reunificación ni la dirigencia impuesta por diez de los diecinueve miembros de la bancada. Es más: el caso ya ha sido elevado a la Justicia Electoral, aduciendo a que aún no se acepta formalmente la disolución del Confe y la incorporación de sus miembros a las filas radicales. Por lo tanto, mal podrían ellos erigirse como autoridades de bloque sin consensuar. En este panorama, las autoridades radicales de la provincia se han ofrecido a mediar. Pero, el día de la verdad será el miércoles, cuando se plantee en la sesión de tablas la extraña situación que se está viviendo dentro del radicalismo en esta Cámara. En cuanto al desconocimiento de su autoridad por parte de los cornejistas, Andrés Marín aseguró que no está preocupado, porque él tiene la mayoría de las voluntades. “Acá no se está jugando nada más que una presidencia de bloque, no es para que se muestren tan nerviosos”, aseveró. La reflexión contraria hizo Molero al respecto: “No nos jugamos una presidencia de bloque, sino una forma de hacer oposición”, sentenció. Esto se debe a que los seguidores de Alfredo Cornejo y Sanz se consideran “la oposición dura”, con la que al oficialismo le cuesta más negociar. En este contexto, el voto que ambos grupos se están disputando es el de la diputada de Rivadavia, Florinda Seoane. Ella, a pesar de ser territorial, apoyó a Marín, aunque hay rumores de que su mentor, Ricardo Manzur –aliado estratégicamente a Sanz y Cornejo–, le ha pedido que cambie su actitud. La clave está en que el miércoles se opte en la Cámara por aceptar a las autoridades elegidas por la mayoría de las voluntades en el bloque, lo que provocaría que los cornejistas dieran “el batacazo” y se decidiesen a conformar un bloque por separado.

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