Fernando GonzalezEl caso de los casi mil kilogramos de droga que se cargaron en el aeródromo de Morón y terminaron siendo detectados en Barcelona pone en blanco sobre negro las dificultades que aún tiene la Argentina para controlar sus fronteras. Las dudas son tan grandes que, pese a lo que venían indicando las investigaciones de la justicia tanto en la Argentina como en España, dos ministros importantes y experimentados como Nilda Garré y Florencio Randazzo se contradecían en un intento oficial para deslindar responsabilidades afirmando que la cocaína se había cargado en Cabo Verde, Africa.
Después de la separación de un alto jefe militar de la Fuerza Aérea, ayer fueron los empleados civiles que trabajan en la base aérea de Morón quienes confirmaron ante la Justicia la falta de controles que reinaba en el lugar. No es la primera vez que trascienden las facilidades que tienen algunos puntos de la frontera argentina para ser traspasados con mercancías (drogas, armas, productos de contrabando) cuyo tránsito a través del país constituye siempre un grave delito. Lejos de las hipótesis de conflicto militares de otros tiempos, el nuevo ministro de Defensa tiene en la vulnerabilidad geográfica uno de los grandes problemas a resolver por el Estado.


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