Una de las pediatras que atendió a Agustina lloró durante su testimonio

Una de las pediatras que atendió a Agustina lloró durante su testimonio

El Tribunal que realiza el segundo juicio contra Lucas Gómez  tomó testimonio a los empleados, enfermeros y uno solo de los profesionales médicos que actuaron en la guardia del Hospital Regional ante el arribo de la pequeña paciente, ya en estado desesperante. La Dra. Maneiro lloró en varias partes de su relato, que enfrentó sistemáticamente a la querella con la defensa, debiendo aplazarse para este viernes el testimonios de los demás médicos.

Las testimoniales comenzaron con enfermeros y empleados de la guardia hospitalaria, quienes dieron cuenta de cómo recibieron esa madrugada del 5 de agosto de 2006 a la pequeña Agustina, de manos de su tía Viviana Varela, aproximadamente a las 5.40 horas.

 

Allí surgió una controversia entre la empleada de guardia Claudia Zúñiga, que recibió en la mesa de entradas a Viviana Varela con su sobrina, “que se la veía pálida”, declaró, señalando que la mujer se presentó tranquila, dando la idea de que desconocía el terrible final que le aguardaría pocos minutos después.

 

Asimismo esa misma madrugada, a las 6.00, debía tomar la guardia su compañero Luis Miño, quien aseguró observar a la mujer entrando corriendo, dando un cuadro de mayor desesperación, en un obvio contraste.

 

Esta contradicción tuvo el aditamento que la empleada Zúñiga aseguró que Miño no estuvo nunca en la guardia al momento del arribo de Agustina, por que tomaba su puesto en la mesa de entradas 20 minutos después de ese suceso.

 

Se realizó un careo y ambos testigos se mantuvieron en sus dichos, sin ponerse de acuerdo en ese sentido

 

Emotivo y complicado testimonio de la pediatra

 

Acto seguido se pasó a las declaraciones testimoniales médicas, que se iniciaron con la comparencia de la pediatra Adriana Liliana Maneiro, quien por ese entonces se desempeñaba en el hospital y aseguró que recibió a Agustina vestida y con zapatos, tras lo cual comenzaron a intervenirla, señalando que mostraba algunos hematomas en el torso y la tez muy pálida.

 

Aseguró que el diagnóstico inicial fue de una presunta sepsis por un “meningococo” y que el procedimiento realizado fue más que nada el de rutina para tratar de compensarla, ya que la pequeña estaba en un estado irreversible.

 

Señaló como resulto infructuoso todo intento por reanimarla y que finalmente el diagnóstico pasó a ser de una situación de “maltrato infantil”, cuando su colega “el Dr. Troisi apoyó la mano en forma de puño sobre cuatro hematomas y estos coincidían con la apoyatura del puño”, dando la idea de que podían remitirse a un golpe.

 

Allí Maneiro comenzó a mostrarse visiblemente consternada al revivir aquella situación, situación que se profundizó cuando se le pidió comenzar a acompañar su relato con fotografías, tras lo cual rompió a llorar y debió entrecortar varias veces su dramático relato.

 

En ese trance, Maneiro revivió como intubó a la pequeña, la cual vomitó una importante cantidad de alimento, entre los que diferencia “algo parecido a chizitos”, lo cual relacionó a que la tía le comentó que esa madrugada habían estado en un cumpleaños.

 

Luego la pediatra dio cuenta de la afectación de órganos que pudo tener la pequeña, en base a la lectura de la autopsia, y señaló que el cuadro era compatible a un “shock hipobolémico irreversible” en un proceso de descompensación que consideró se encontraba “en su última etapa”.

 

Allí comenzó un debate entre el abogado querellante, el Dr. Francisco Ibarra, y el abogado defensor, el Dr. Francisco Giménez; cuando la querella buscó que la pediatra determinara en base a esos elementos que pudiera precisar cuanto calculaba el tiempo entre la agresión cometida y el momento de la muerte de la pequeña.

 

La defensa sostuvo impertinente la consulta ante las reglas del proceso, sosteniendo que los médicos asisten al proceso en calidad de “testigos no de peritos” y deben dar “testimonio de hechos de los que tienen conocimiento, y no emitir conclusiones u opiniones, para eso están los peritos en la causa que declararán el lunes”, expresó el Dr. Giménez.

 

El Dr. Ibarra se mostró muy ofuscado en ese sentido, considerando, “se nos impide llevar adelante nuestra tarea de tratar de revelar la realidad de lo que pasó”, dijo, apelando la decisión del tribunal que en ese sentido avaló a la defensa.

 

La discusión fue tal, que finalmente se debió aplazar para este viernes la declaración del otro pediatra que atendió esa madrugada a Agustina, el Dr. Ulloa Oyarzo, y al pediatra de cabecera de la nena, el Dr. Pedro Rocha, ante la extensión excesiva que tuvo la jornada procesal.

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