Pavimento, esa obra que luce y urbaniza

Pavimento, esa obra que luce y urbaniza

Celebramos hoy la llegada del pavimento a algunos barrios de la ciudad, y la extensión de éste en los que ya tienen, como lo hicimos cuando el primer metro de hormigón tocó las transitadas calles de tierra de Villa Diamante hace aproximadamente un mes.

El pavimento es, por lejos, la mejor obra pública; para los vecinos, porque si tienen asfalto es señal de que el resto de los servicios ya le pasan por el frente (nadie va a hacerlo hasta que no haya pasado el último caño por abajo), y para los gobiernos, porque luce como ninguna y no sólo la disfruta el frentista sino toda la comunidad.

El pavimento fue la obra estrella del gobierno de Juan Carlos Simón (gobernó 14 años la ciudad). El ahora ex senador pavimentó todas las puntas de la ciudad que estaban sin asfalto y fue el que comenzó en los barrios. En cantidad de cuadras, es casi imposible que un intendente lo alcance, no por la cantidad de tiempo que debe estar para lograrlo, sino porque en tiempos del abogado Bolívar tenía casi más tierra que pavimento entre las 16 por 16.

Pero Simón ya no está más, José Gabriel Erreca hizo un buen número de cuadras en los barrios durante sus dos años de gestión (2009-2011), y al ritmo que se venía con esa obra, la gente que estaba a una cuadra del asfalto esperaba que le llegara pronto.

El gobierno de Bali Bucca tomó el municipio con más necesidad en viviendas que en pavimento, y se dedicó a ello (las pruebas están a la vista); aunque sabía el riesgo: atendiendo algunas obras en particular, se pueden descuidar otras (el famoso caso de la manta corta).

Incluso en alguna sesión del Concejo Deliberante el ahora concejal José Gabriel Erreca hizo un comparativo de cuadras de pavimento entre gestión y gestión, y es cierto que en pavimento al período que el radicalismo estuvo en el gobierno 16 años no hay con qué darle; aunque sí se le pueden recriminar otras cuestiones, como viviendas, más allá de las promesas de Néstor y Cristina Kirchner en la inauguración del Complejo Domeño, que pocos recuerdan que eran a cambio de que Simón pasara a ser Radical K, algo que finalmente no sucedió.

La gestión de Bucca ha comenzado con esta obra de pavimento continuo y promete seguir sin detenerse, avanzando por distintos barrios de la ciudad, incluso algunos como Pompe-ya, donde la pavimentación parecía una utopía hasta no hace tanto tiempo.

Lejos de los réditos políticos que unos u otros le puedan sacar o le hayan sacado (Simón hacía dos cuadras de la Mariano Unzué en la víspera de cada elección), el pavimento es una obra que le luce al vecino porque, bien mantenida, perdura, es duradera, urbaniza, cambia el aspecto de la cuadra, le da ánimo al vecino para que mejore el frente, la vereda, cosa que, mientras tuvo calle de tierra, pensaba que era de gusto mejorar una cosa sin poder mejorar la otra.

La barriada de Latino y Palermo, barrios sufridos si los hay, están disfrutando hoy de la extensión del pavimento, son cuadras que van a quedar para siempre en el barrio, y eso es lo que le importa al vecino, independientemente de la gestión.

Celebramos que se continúe con el pavimento, celebraremos que se repare el roto de las 16 por 16, y seguiremos celebrando cada vez que haya obras de este tipo para Bolívar, las hayan hecho Simón o Erreca en su momento, o las haga Bali Bucca hoy, que es al que le toca gobernar y tomar este tipo de decisiones.

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