Patitas para todos los gustos

Por Juan Manuel Asis

Sin el peronismo es imposible gobernar la Argentina. Es una creencia popular, arraigada hasta en niveles dirigenciales, dentro y fuera del PJ. Es lo que le otorga sentido al ocurrente concepto de “pata peronista” que se reflota en tiempos electorales.

odos los opositores la buscan, necesitan ese respaldo proveniente del partido de Perón. O mejor aún, dependiendo del arco ideológico al que pertenezca la organización necesitada de genes peronistas -ya sea un partido o un frente; alianza no porque suena a mala palabra- es que se inclinará por algunos de las vertientes que muestra el peronismo que, por su concepción movimientista, contiene a la derecha, la izquierda o al centro en su estructura. Así es que siempre aquellos que sueñen con la pata justicialista, la encontrarán, y a su medida, porque hay para todos los gustos. Así hay peronistas K, anti K, sciolistas, ortodoxos, peronistas de Perón, massistas, disidentes como De Narváez, opositores como De la Sota, duhaldistas, etc. etc., y ocurre tanto a nivel nacional como provincial. Son muchas “patas” y al alcance de cualquier opositor con necesidad de una mano peruca.

En Tucumán, el referente opositor que tiene más chances de hacer una buena elección en 2015 es el diputado nacional José Cano (UCR). Y como todos necesita de esa “patita” y aire que le puede dar algún sector del peronismo, siempre disponible y a mano, como en botica. No escapa a las generales de ley: si quiere ganar debe llevar en el convoy y tener de socios a algunos peronistas. ¿De dónde los saca? No hay mucho dónde mirar en la provincia: el alperovichismo es su contrincante, sólo le restan el amayismo, los peronistas disidentes o alejados del oficialismo y el massismo. Por ahora. No se descarta que aparezca un ala nueva con aspiraciones de búsqueda de espacios de poder, especialmente en el interior. Hoy -y sólo por 2014- las opciones se reducen a amayistas o massistas. Los primeros, por ahora están muy lejos de romper con Alperovich como para imaginar un escenario tripartito o una interna feroz en el PJ, tan cruenta como para que los heridos sean recogidos por otros barcos. Desde el canismo entienden que Amaya no está aún en condiciones de divorciarse del gobernador, ya que lo ata la dependencia económica con la Provincia. Este sector observa al intendente en la boleta nacional del FpV, como candidato a diputado nacional y compartiendo la papeleta con Alperovich como senador. O sea: puerta cerrada por el lado amayista.

¿Massismo? La mejor opción hoy. Allí están tendiendo puentes. El martes, Alberto Fernandez, dijo que las puertas están abiertas para los radicales. Cano dijo que Massa es un buen amigo y reconoció diálogos. Además, mantendría charlas con referentes de apellidos reconocidos en el PJ: Díaz Lozano, Saracho, Maturana, Sarrulle, Aceñolaza, Carbonell -con quien “conversa siempre”, al decir de colaboradores cercanos-. Hasta “se aguanta” escuchar la marcha peronista, según se comentó, ya que el fin de semana pasado estuvo en Banda del Río Salí con un grupo de peronistas que aspiran a pelear por la intendencia bandeña. Desde el sur, un grupo de alineados en el PRO le habría deslizado que tratarían de convencer a Macri para que le dé el respaldo en Tucumán. Es decir, patas peronistas y otras patitas para apostar al sistema de acople. Desde el canismo estiman que este régimen electoral pergeñado por el peronismo, y que hoy tiene rango constitucional, puede servirles para aglutinar espacios diversos y convertirlos en votos a favor. Claro, ya hacen cuentas y aluden a que para evitar “las picardías” del PJ en tiempos electorales y para que la victoria tenga el título de “contundente”, deben obtener -por lo menos- una diferencia de 20.000 en el recuento provisorio de la general.

Existiría otro elemento que tranquiliza al canismo hoy por hoy. Según mediciones propias, Cano les sacaría individualmente bastantes puntos a los peronistas Rojkés, Amaya y Jaldo, en ese orden. Lo dirían las encuestas de ellos, claro. Otros muestreos dicen otra cosa.

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