El estado de virtual acefalía comenzó a fines de noviembre y ya en enero sigue igual. El Partido está sin conducción, con una interna que quedó en agua de borrajas. Un informe que se publica por separado determina que los siete primeros departamentos concentran poco más del 70% de los afiliados, lo cual en una elección de distrito único es determinante. Con tres listas en carrera, lo que prevalecerá son los lugares donde se registren diferencias.
Ni desde el partido ni desde la Justicia Electoral, que es quien ejerce el control sobre la vida de los partidos políticos, se registran novedades. El tema de la acefalía se instaló, así como una interna que se complicó más allá de las diferencias que se hicieron públicas, y en este marco, la información oficial no se dio. Ante la renuncia de Fabián Ríos a la Presidencia del PJ, en el marco del conflictivo congreso de fines de noviembre, llama la atención el pertinaz silencio de quien debe sucederlo, así como el hecho de que el Consejo partidario no se convoque a tomar decisiones de fondo que echen luz sobre la realidad política del peronismo.
Un análisis de la composición del padrón electoral determina que entre los primeros siete departamentos está poco más de un 70 por ciento del padrón. En el caso de Santo Tomé se computa Virasoro, que tiene un aporte propio significativo. El caso de Monte Caseros tendrá un efecto neutro en términos de interna, porque la línea divisoria entre el galantinismo y el galantinismo no garantiza diferencias. Otro caso que deja lugar para el análisis es Curuzú Cuatiá, donde hay una puja sórdida entre el actual Intendente y quien hasta hace poco era considerado el jefe territorial del Departamento. Ahí preocupa la decisión de Alicia Locatelli, de bajar en 2017 a pelear la Intendencia, y el hecho de que Lalo Domínguez no logra consenso para ser ungido como Presidente del Consejo Departamental, algo que pareciera lógico tratándose de un Intendente en ejercicio. La posibilidad de que Locatelli siga en la banca no genera tantas diferencias, al menos en la cabecera, en la medida en que queden en claro los tantos de quien lo sucederá a Lalo en 2017 en la Intendencia y quien quedará a cargo del Partido en la localidad. Aun así, en las últimas semanas surgió la posibilidad de que otra mujer del mismo Departamento, el caso de la Intendente de Perugorría, se anote en el cupo de la mujer, lo cual si se verifica, podría poner la banca en contradicción entre Angelina y Alicia Locatelli.
El tema de los consensos locales también tiene su lectura en términos de una interna provincial. Muchas veces los mismos, si bien contribuyen a bajar los decibeles de la disputa interna en el Departamento a la hora de determinar los aportes a la lista provincial, los mismos no son los esperados, porque la falta de competencia hace que se pierda interés en la boleta, donde se juega la grande, si con ello nos referimos en este turno a las bancas de senadores y diputados provinciales.
En Goya, la lucha será a todo o nada. El Intendente tiene la ventaja de disponer de la estructura frente al senador Bassi, pero ello no disimula una realidad que viven los jefes comunales. Por un lado, que el ejercicio del gobierno desgasta, que hay muchos militantes no contenidos y en lo que hace a la elección electiva, la posible y determinante participación de otros sectores políticos que al no ser simultánea la interna, que sí es abierta, posibilita un alto nivel de involucramiento conforme a las particularidades de cada localidad.
Bella Vista es un interrogante. El saber cómo quedó el peronismo luego de perder una comuna que recuperó después de mucho tiempo. También lo es Paso de los Libres, donde las diferencias internas locales hasta ahora prometen una interna dura, aunque necesaria, para dirimir diferencias que potencien al justicialismo para la posibilidad de ir por la Intendencia, lo cual exige, antes que nada, un Partido ordenado y legitimado por el voto de los propios afiliados.
Capital es donde se dará la madre de todas las batallas. Pesarán en esta disputa los candidatos, la organización, el nivel de instalación, la movilización y la campaña militante en los barrios, una asignatura pendiente desde hace varios años en el peronismo.
En una elección por distrito único y en la que el sistema D `hont determina la distribución de los espacios, con el efecto adicional del cupo femenino esta elección interna, es todo un interrogante.
De ahí la importancia de su transparencia, de reglas de juego claras que posibiliten que a través del voto se unifique una lista que represente el consenso de los afiliados.
Por ahora, los pasos dados generan algo más que preocupación, con todas las miradas en la Justicia Electoral que en algún momento deberá terciar en ejercicio del contralor que la Ley le impone, tanto más en un contexto en el cual la interna del peronismo está en la vidriera mediática de la política provincial, con un Gobierno que como el de Colombi tiene en claro que debe terciar para sacar ventaja, aunque no pareciera tener en claro las coordenadas de un proceso electoral que dista de ser claro.
Algunos creen que el Gobierno busca complicar la unidad del justicialismo como polo de poder en términos electorales, otros apuntan a que el interés pasa por la necesidad de cosechar porotos para un intento reformista que, aunque sistemáticamente negado, podría tomar forma muchos antes de lo pensado.
En este contexto, queda claro que es mucho lo que se juega en esta coyuntura, como es mucha también la responsabilidad de los actores del peronismo, responsables de quebrar el maleficio de cuatro décadas de sucesivas frustraciones.
Hasta ahora lo que se vio no permite tener expectativas alentadoras, aunque, como decía Ricardo Balbín, hasta cinco minutos antes de la muerte hay esperanzas.

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