Un paro en el tren Sarmiento complicó a 350.000 usuarios

Un paro en el tren Sarmiento complicó a 350.000 usuarios

Trabajadores cortaron las vías en reclamo de seguridad y contra suspensiones de personal; largas colas para volver a casa

A las 18.30 de ayer, en la plaza Once, la cola para tomar el colectivo 57 medía unos 150 metros. Para Rafael Rolón, pintor de 45 años, la habitual hora y cuarto que demora en llegar a su casa de Paso del Rey en el tren Sarmiento se estiraría a casi tres por la combinación de colectivos que iba a necesitar hacer. Y en vez de los $ 6 de siempre, gastaría $ 35.

Rafael fue sólo uno de los 350.000 pasajeros diarios de ese ramal ferroviario -que une las terminales de Once y Moreno- que ayer padecieron la falta de servicio por una huelga de 24 horas.

La medida de fuerza fue convocada por Rubén "Pollo" Sobrero, delegado de la Unión Ferroviaria en el Sarmiento, debido a una suma de factores: la suspensión por cinco días de 64 trabajadores del sector de limpieza, un accidente en el que un trabajador perdió una pierna y problemas de larga data, como defectos graves en los sistemas de barreras, señalización y frenado automático.

El 24 de junio, 64 trabajadores de limpieza hicieron un paro de actividades en reclamo de mejores condiciones de seguridad. Según voceros del Ministerio de Transporte de la Nación, del que depende la operadora Trenes Argentinos, retuvieron tareas por la falta de luz y una canilla rota en el vestuario que utilizan en el depósito de Castelar. El lunes pasado, agregaron, recibieron los telegramas en los que se les notificaba sobre las sanciones.

Según Sobrero, el paro también se realizó en exigencia de un protocolo de seguridad, ya que el sábado 16 de julio el trabajador Sergio Garay perdió una pierna en una accidente que se produjo durante una maniobra nocturna de trenes en un área mal iluminada, explicó.

La huelga fue criticada por el Secretariado Nacional de la Unión Ferroviaria, que instó a los huelguistas a "no llevar adelante la medida", además de reclamarles por haber actuado sin su consentimiento, en una violación de las normas procedimentales previstas por esa institución antes de disponer medidas de fuerza directas.

Tensiones de este tipo entre la mesa central de la UF -de extracción peronista- y Sobrero -de izquierda- son frecuentes. Según Sobrero, históricamente "el gremio siempre estuvo del lado de la patronal".

Ayer, la espera para tomar colectivos hacia la zona oeste del conurbano podía durar hasta dos horas. Cansada, con frío y con bronca, Vanesa Cabrol, de 33 años, enfermera, se lamentó del tiempo perdido y los $ 22 que debía pagar para llegar a Ituzaingó, más del triple de los $ 6 que paga todos los días.

"Prefiero que me puteen 400.000 usuarios hoy y no que mañana me reclamen por no haber alertado sobre la serie de irregularidades que comprometen la seguridad de todos, trabajadores y usuarios", disparó Sobrero. Y agregó que hoy iniciará una causa penal contra la empresa.

Según el Ministerio de Transporte, Sobrero desvió el foco del conflicto porque su reclamo no fue bien recibido por la opinión pública: la verdadera razón del paro fue la suspensión de los 64 empleados y no el accidente que casi cuesta la vida a un trabajador.

Agregaron que ayer el 80 % de los empleados del Sarmiento se presentó a trabajar, pero que un grupo minoritario impidió la salida de las formaciones al bloquear las vías en Castelar. Por eso, Trenes Argentinos formalizó una denuncia penal.

Sobre el accidente, los voceros de Transporte dijeron que se están estudiando las causas para evitar que se repita. Recordaron que la obra del soterramiento, que comenzará en septiembre y que incluye refuerzos de señalización y de vías, le dará al sistema la seguridad reclamada.

Sobrero amenazó con un nuevo paro, por 48 horas, si no hay respuesta de la empresa, sobre el que "se avisará con antelación". Será definido en una asamblea convocada para el martes próximo.

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