Un reclamo por la deuda acumulada desde hace años, correspondiente al pago por insalubridad, interrumpe desde ayer el normal funcionamiento de la Guardia del Hospital Perrando de esta ciudad. El paro de 48 horas, que concluirá hoy, fue declarado por UPCP e incluye también al personal del horno pirolítico y de mantenimiento.
En la Guardia hospitalaria sólo se atienden casos de urgencia, como los accidentados que a diario requieren ese servicio, y ciertas demandas de personas que llegan a ese lugar y, según la patología, son derivadas a consultorios de atención.
Ayer, NORTE accedió al lugar pasado el mediodía y pudo observar el reclamo plasmado en carteles que predominan en todo el espacio donde la guardia presta sus servicios.
El pago por trabajo en condiciones de insalubridad (y los riesgos que ello implica), no es el único punto del reclamo, ya que además los médicos requieren el pago por la sobrecarga horaria, recategorizaciones y pase a planta del personal precarizado.
Hasta ayer al mediodía, momento en que NORTE se comunicó con uno de los delegados de UPCP, las autoridades del Ministerio de Salud de la provincia no habían establecido un contacto formal para comenzar a dialogar y resolver el conflicto.
Sin embargo, según los voceros consultados por NORTE, algo que sí preocupó al ministro Hugo Sager fue la salud del padre del gobernador Jorge Capitanich, quien el miércoles por la noche llegó a la guardia hospitalaria con un problema de salud y demandó atención, tras lo cual fue derivado a un sanatorio privado de esta ciudad.
“El punto principal del reclamo es la insalubridad, que nos adeudan desde el año 2010”, marcó Javier Montaño, de UPCP. En ese orden, resaltó que los trabajadores y profesionales de la guardia hospitalaria realizan su actividad en permanente riesgo de contagio, dado el contacto directo que tienen con los pacientes que llegan con diversas patologías. Y contó que hubo varios afectados por “reacciones alérgicas” derivadas de la atención directa a los pacientes.
“Hay un gran déficit de recursos humanos. La guardia no da abasto. Mantenemos esta lucha desde hace bastante tiempo y no hemos logrado que se pague por ese concepto”, subrayó, para luego adelantar que si el reclamo no tiene formalmente una respuesta, “las medidas de fuerza continuarán”.
A eso sumó otro problema irresuelto: los hechos de violencia que ponen en peligro la integridad de los trabajadores, y que siguen ocurriendo. En ese punto, Montaño recordó que existe un destacamento policial en el predio hospitalario y una empresa de seguridad privada contratada, aunque resultan insuficientes.


Comentá la nota