Con una cómoda mayoría ya comprometida, los diputados alemanes darán curso hoy al plan del gobierno de Angela Merkel para transformar el modelo energético nacional a través del llamado “apagón nuclear” que se instrumentará a partir de 2022. Salvo algún imprevisto de último momento, las cuatro mayores formaciones del arco parlamentario –los cristianodemócratas de la CDU de Merkel, los liberales del FDP, los socialdemócratas del SPD y los Verdes– votarán a favor de las propuestas fundamentales del cambio energético
La más controvertida de estas medidas es desconectar para 2022 los 17 reactores nucleares existentes en el país, una medida que decidió Merkel tras la catástrofe de Fukushima (Japón) y que supuso un cambio radical frente a su anterior política energética. Los Verdes, pioneros de la lucha antinuclear en Alemania, fueron los últimos en decidir su apoyo a la medida, en un tenso congreso extraordinario celebrado el fin de semana pasado. Tras cinco horas de debate, la tesis de la dirección, que abogaba por la coherencia con los principios, la responsabilidad política y el pragmatismo, consiguió imponerse a la de los sectores que tachaban la decisión de Merkel de oportunista, insuficiente, tardía y tibia.
La nueva legislación propuesta por Merkel y apoyada por aquellas cuatro formaciones políticas incluye el cierre inmediato de ocho plantas nucleares –las siete más antiguas y una que presentó fallas– y un variado conjunto de propuestas y planes que abarcan desde la regulación del aislamiento en los edificios para mejorar la eficiencia energética hasta el programa de fomento de las energías renovables, pasando por la reforma de la red eléctrica. Tras su paso por la Cámara de Diputados, el paquete que propicia el cambio energético pasará a la Cámara de Senadores, donde no habría dificultades para que sea ratificado, pese a que en la Cámara Alta el voto se estructura por regiones y no por partidos. <

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