Lo afirmó el vicecanciller. Aludió así a la Guerra Fría, que dividió a los europeos entre capitalistas y comunistas.
El canciller ruso, Serguei Lavrov, sostuvo que las sanciones comerciales y diplomáticas que les viene aplicando Europa y Estados Unidos por considerar que Moscú está detrás de la rebelión de las milicias pro rusas van “en contra del sentido común respecto a los sucesos en Ucrania”. “Los intentos de echarle la culpa a otras personas es la suerte de políticos débiles o bien de aquellos políticos que entienden que sus ambiciones geopolíticas fracasaron”, afirmó.
Más enfático fue el viceministro de Relaciones Exteriores, Serguei Riabkov, quien advirtió que las sanciones representaban “la vuelta al sistema de la Cortina de Hierro”, en referencia al momento histórico en que se cortó el suministro de alta tecnología a la URSS y a otros países socialistas. “Es una política absolutamente contraproducente” que “lleva a un callejón sin salida la situación en Ucrania”, resaltó.
La expresión “Cortina de Hierro” fue utilizada por los países occidentales durante la Guerra Fría para denunciar la separación entre el este y el oeste de Europa, instaurada por la Unión Soviética tras la II Guerra Mundial.
Rusia reaccionó de esta manera porque ayer la Unión Europea publicó una nueva lista de personas sancionadas, que incluye a nueve dirigentes políticos y militares rusos y seis jefes separatistas de Ucrania. Estados Unidos y Canadá adoptaron la misma medida. Estas sanciones contemplan la prohibición de visados para altos funcionarios y jefes militares, y la congelación de fondos.
La respuesta de Washington a las críticas de Moscú fue en el mismo tono bélico de la Guerra Fría. “Mediante la ocupación de Crimea y la subsiguiente desestabilización de Ucrania, Rusia quiere alterar el panorama de seguridad de Europa del Este”, dijo el jefe de la diplomacia estadounidense, John Kerry.
Con el mismo planteo de Este contra Oeste, Kerry fue más allá y advirtió que “nos encontramos en un momento decisivo para nuestra alianza transatlántica (la OTAN), y estamos preparados para hacer lo que tengamos que hacer, y llegar hasta el final para conservar esta alianza”. “Nuestra fuerza vendrá de nuestra unidad. Juntos tenemos que hacer retroceder a aquellos que quieren intentar cambiar las fronteras soberanas por la fuerza.
El territorio de la OTAN es inviolable. Defenderemos cada pieza de él ”, finalizó su encendido discurso durante un acto que conmemoraba justamente el 65 aniversario de la creación de la OTAN.
En tanto, la situación interna en Ucrania sigue agravándose. Un grupo de separatistas pro rusos ocupó ayer otro edificio del gobierno en la ciudad de Luhansk, en el este del país. Una multitud de más de 2.000 personas, entre los cuales había muchos que vestían máscaras y ropa militar camuflada, ingresó al lugar e izó la bandera rusa. Los atacantes no tuvieron resistencia por parte de la policía local, lo que irritó severamente al gobierno ucraniano. El presidente interino, Alexander Turchinov, cuestionó la inactividad policial y aseguró que “las fuerzas del orden que traicionaron a Ucrania y colaboraron con los terroristas deberán asumir su responsabilidad”.
En cuanto a la situación de los 13 observadores de la Organización Internacional para la seguridad y Cooperación en Europa, sigue siendo incierta. El grupo, secuestrado el viernes pasado por milicias separatistas, permanece encerrado en los edificios tomados. Para liberarlos, los rebeldes reclaman que se levanten las sanciones impuestas contra Rusia.


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