Desde la Cámara que los reúne, dijeron que era esperable "una respuesta" a las trabas que venía aplicando la Argentina. Pidieron "sensatez" y advirtieron que aún "no está claro dónde terminará" la escalada.
"Desde que ha empezado el Mercosur, este es el momento de mayor tensión con Brasil", se lamentó el gerente de Relaciones Institucionales de la Cámara de Importadores, Miguel Ponce, en declaraciones a radio El Mundo.
"Esto no es una sorpresa, la cámara venía alertando desde hace muchos meses que en algún momento iba haber una respuesta. En el comercio exterior la ley de causa efecto es un lugar donde más se cumple. La génesis de esta situación es no tener políticas de Estado que protejan una relación tan importante para la Argentina como lo es con su principal socio.", añadió el dirigente de uno de los sectores que más temprano sintió el peso de las trabas que el Gobierno fue imponiendo a las importaciones.
Ponce advirtió, asimismo, que "cuando estas escaladas empiezan, está claro cómo comienzan pero nunca su verdadero alcance ni dónde terminan". "Por eso es muy importante volver al terreno de la sensatez", reclamó.
En el marco de las trabas comerciales –en lo formal se trata de mayores requerimientos burocráticos que dificultan y retrasan los envíos de un país al otro y el principal sector afectado es el automotriz-, los ministros de Industria de ambos países, Débora Giorgi y Fernando Pimentel, se trenzaron esta semana en una áspera polémica a través de cartas que ambos se encargaron de hacer conocer a la prensa.
Como casi siempre pasa en las relaciones internacionales -y en especial las comerciales-, la puerta no está cerrada. Hoy Giorgi se reunirá con el embajador de Brasil, Enio Cordeiro. La idea es acordar un encuentro de secretarios para, a partir de ahí, preparar una reunión ministerial.
La Argentina es actualmente el tercer socio comercial de Brasil, después de China y los Estados Unidos. Según las cifras oficiales, el comercio bilateral alcanzó el año pasado los 33 mil millones de dólares, con un déficit de alrededor 4.000 millones de dólares para la Argentina.


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