Para los gremialistas locales, el piso salarial tiene sabor a poco

Tanto para la CGT Regional como para los disidentes Gremios Adheridos, los $ 2.300 no alcanzan a cubrir las expectativas. El trabajo informal y el impacto inflacionario, las principales preocupaciones. Daniel Prestipino (CGT) y Miguel Arena (Gremios Adheridos) analizaron el nuevo mínimo.
Así como en las últimas horas los empresarios se mostraron satisfechos con el acuerdo alcanzado en el Consejo del Salario Mínimo, que estableció un nuevo piso de 2.300 pesos mensuales, lo que significó un incremento del 25%, para los principales referentes gremiales de Olavarría el avance dejó sabor a poco. Con distintos matices, Daniel Prestipino, titular de la CGT Regional, y Miguel Arena, líder de los disidentes Gremios Adheridos, analizaron el resultado de las negociaciones que permitieron incrementar el ingreso mínimo en el país.

"No es lo mejor, a mi entender, pero lo que tiene de bueno es que se implementará todo junto a partir del 1 de septiembre, y no en forma prorrateada como había pasado en anteriores oportunidades. El pedido inicial de la CGT era de 2.600 pesos, aunque como pasa en toda negociación, se termina acordando un número que conforme a las dos partes", dijo Prestipino anoche a EL POPULAR.

Sí rescató que "lo bueno es que funcione el Consejo del Salario, algo que está vigente desde que Néstor Kirchner asumió la Presidencia. Hoy es algo habitual, a lo que ya estamos acostumbrados, pero es importante recordar que los gobiernos anteriores no lo habían puesto en práctica. Y esto es algo muy importante, no sólo porque permite ir actualizando el salario mínimo en la Argentina, sino también por el efecto que produce en las demás paritarias".

No obstante, admitió que los $ 2.600 de la pretensión inicial de la CGT "hubiese sido una cifra más acorde de acuerdo al valor que ha alcanzado la canasta alimentaria".

Desde su óptica, lo peor es el "40% que trabaja en forma no registrada, y sobre ese porcentaje no podremos saber si verdaderamente percibirán los 2.300 pesos, o no. Además, son trabajadores que en muchos casos no gozan de vacaciones, ni de aguinaldo, ni de aportes, ni de obra social".

Prestipino no dudó en afirmar que "ese es el gran flagelo que hay que combatir en el mercado laboral argentino. El gobierno nacional y provinciales tendrán que enfocarse para poder revertir esa situación en el próximo período. Cuando hablamos de la profundización del modelo, hablamos precisamente de eso. Porque no sirve de nada, o de muy poco, fijar un sueldo mínimo que deje afuera al 40 por ciento de los trabajadores".

En el mismo sentido, rescató que después de las intensas gestiones que se llevaron a cabo, la delegación regional del Ministerio de Trabajo recibió un refuerzo para engrosar su diezmado plantel de inspectores. "Vinieron inspectores desde La Plata, que se instalaban de martes a viernes en Olavarría. Por lo menos, las inspecciones atrasadas que había se pudieron hacer. Nosotros aspiramos a que en el futuro se nombren inspectores de la ciudad, que puedan estar trabajando en la sede de la Delegación. Pero mientras tanto, estos refuerzos han servido de ayuda".

"Claramente insuficiente"

Mientras tanto, Miguel Arena, opositor a la conducción cegetista de Prestipino, fue todavía más duro al analizar el nuevo piso salarial, al que rechazó de plano "por ser claramente insuficiente. Yo había anticipado que los $ 2.600 no iban a salir. Estaba cantado que no iba a ser así. Hubiese sido lo más justo, pero era una mejora del 41% y por lo tanto yo no tenía dudas que lo iban a rechazar", dijo.

"Siempre venimos atrasados, corriendo por atrás de la inflación. Lo único bueno que puedo rescatar es que se va a pagar todo junto, porque en cuotas hubiese sido mucho peor. Pero repito que la cifra es insuficiente y no es lo que esperaba como gremialista", repitió.

Arena criticó que "el poder adquisitivo no mejora, y mucho menos aún mientras se sigan pagando las mejoras salariales en cuotas, como pasa con la mayoría de los gremios". Por lo tanto, se ilusionó con que "lo que se hizo ahora con el salario mínimo, vital y móvil pueda extenderse a todas las negociaciones".

El titular del Sindicato de Vigiladores opinó que "la inflación se ha comido todo" y dijo que "el 65% de los trabajadores no pasan los 3.000 pesos de bolsillo. Esto lo veníamos advirtiendo nosotros y ahora lo están reconociendo todos los economistas. Como están aumentando las cosas todos los días, alguien que no llega a los 3.000 pesos cómo puede hacer para vivir", se preguntó.

Visiones distintas

Mientras Prestipino dijo que "no se vislumbra ningún conflicto colectivo" y que la "actividad laboral muestra una cierta tranquilidad", Arena describió un panorama más complejo a nivel local. "Las próximas paritarias van a ser muy complicadas. Seguramente no tendrán tanta movilidad como han tenido hasta ahora. Las paritarias ya se tendrían que estar abriendo hoy, porque la inflación que estamos enfrentando es tremenda y se come cualquier conquista".

Arena declaró que "todo los días aumenta algo. Acabamos de enterarnos de otro incremento en los valores del combustible de YPF. Y no es que uno sea contra, pero todos sabemos que cuando se mueve el combustible, automáticamente sube el transporte, y eso desencadena en aumentos de todas las cosas. Eso es lo más preocupante que tenemos hoy, porque el trabajador común ya no aguanta más el ritmo de la inflación", dijo.

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