Está deslumbrado por Dalí. Cree que Moyano es necesario pero con las limitaciones que, dice, le pone Cristina. Coloca a La Nación y Clarín a la altura de La Prensa de 1955. Pero se horroriza del bloqueo. Lee Página 12 y ve 6,7,8 pero está lejos del kirchnerismo visceral lejano al peronismo. José Eseverri camino a octubre.
-Su reunión a solas con Scioli parece parte de un mimo a los massistas...
-Le podría haber dicho ´mirá flaco, me saco la foto con vos pero quiero que me garantices... pero no. Nos pusimos a hablar de la construcción del tramo de la ruta 51 que pasa por Loma Negra. Una obra que es crucial para nosotros. El miércoles estuvo en Olavarría Cristina Alvarez Rodríguez y José López, el segundo de De Vido, para ver cómo involucramos a las empresas privadas en esto. Es aprovechar la oportunidad que tenemos en Olavarría. Es el capital político que tengo y que le sirve a la ciudad. Mi relación con el gobierno nacional, con el gobierno provincial. (El ex intendente de Berazategui y actual titular de Medio Ambiente) Juan José Mussi me decía que el peronismo es el gran transformador de la realidad en la Argentina, pero para seguir siendo transformador hay que ganar las elecciones. Y para eso hay que gobernar bien. Hoy el gobierno ha logrado volver a conectar con las necesidades de la gente.
-En un país que devora dirigentes y en el que quien cae no regresa, ¿cómo se analiza el fenómeno del resurgimiento de Cristina, de un piso del 25% de imagen a una seguridad oficialista de que va a ser reelecta?
-Yo creo que es un llamado de atención a toda la dirigencia política; nadie tiene comprado su presente ni su futuro. En una sociedad que funciona a veces a impulsos de lo que instalan los medios, que no permite ver en conjunto. El punto de inflexión puede ser la muerte de Kirchner pero es algo que ya venía notándose. Y que le pasó no sólo al gobierno sino también a la oposición. Wainfeld escribió en Página que la oposición cometió dos pecados capitales, el de la soberbia y el de la pereza. Dejaron pasar el tiempo para que las elecciones de este año los consagraran. Pero la gente vio la gestión. Nosotros tuvimos en la campaña de 2009 un tipo como el Gato (Ernesto Cladera) que decía que la obra pública no existía. Y la gente salía a la calle y se chocaba las obras. Después de las elecciones el gobierno tomó la iniciativa y se llega ahora a este nivel de patetismo de la interna frustrada del radicalismo. La gente necesita que alguien la gobierne, la realidad de la gente de todos los días pasa por seguir comiendo, trabajando, creciendo, quiere que sus hijos tengan clases, ver que las cosas progresan en la ciudad. Es mucho más simple de lo que a veces la política analiza.
-Cuando la sociedad pareció divorciarse de Cristina se produjo una gran dispersión. Usted mismo se alejó y se sumó a la movida de Sergio Massa. Ahora el tigrense está en silencio y todos, incluso un sindicalismo que se guía por el pragma de sus intereses, están alineados porque el peronismo juega a ganador. ¿Esto es duradero o se atomiza al primer traspié?
-En primer lugar nosotros nunca dejamos de tener relación directa con el gobierno nacional. Cristina pidió tiempo para poder reconstruir el diálogo, hacer lo que hacía Kirchner y lo comenzó con el mensaje en el Congreso. A mitad de año se decidirán las candidaturas. Es necesario un tiempo más que prudencial para la dinámica de la política en el país. Por eso hay que relajarse con esta cosa loca de las candidaturas. Son desesperaciones personales. De acá a octubre vamos a tratar de convencer a la sociedad de que éste es un proyecto sustentable. Y esto es algo que te he dicho siempre, no tenés más que revisar los archivos: en la Argentina hoy no hay opciones frente al gobierno nacional.
-Esa política de alianzas para sumar indiscriminadamente a veces arrastra monstruos. El caso de Catamarca con Saadi y sus parientes -intentando sembrar dudas sobre el crimen de María Soledad- y el acuerdo con Menem en La Rioja, ¿lo alteran o comparte esa política?
-Creo que son dos cosas comunicadas de una manera que tiene que ver con el rol de los medios nacionales. La gobernadora y el vice de Catamarca son kirchneristas antes de este proceso electoral, no es que se hicieron kirchneristas para ganar las elecciones. Y lo que pasó después es totalmente infeliz, no creo que Cristina avale ni participe de esto. Más aun del pensamiento de Saadi. En el caso de Menem hay que ver qué hay de cierto.
-Nadie salió a desmentirlo. Si fuera mentira, deberían haber salido en banda...
-Salió Randazzo a desmentirlo, lo que pasa es que no lo viste. Porque en el único lugar en que pudo salir a desmentirlo fue en 6, 7, 8. Hay que tener tanto cuidado a veces con hablar pavadas, el Flaco lo dijo claramente, Menem está en las antípodas de nuestro pensamiento. Pero no rebotó en ningún medio. Anoche (por el viernes) lo escuchaba a (el intelectual de Carta Abierta Ricardo) Forster, que hizo un planteo diferenciador con el menemismo - neoliberalismo y después toda una construcción de un relato donde rescata la visión de Kirchner. El era mucho más abierto y Cristina vuelve a construir un mensaje de apertura en el discurso del Congreso.
-El propio Kirchner, cuando la necesidad lo apretó, regresó a las fuentes del peronismo. Esa suerte de transversalidad a la que vuelve Cristina, ¿podría derrumbarse otra vez si la realidad urge?
-La clave de esto está en la confección de la lista de diputados nacionales en todas las provincias; es lo que estratégicamente está discutiendo el gobierno nacional y es lo que hay que hacer. A vos te consta que nosotros no entramos al kirchnerismo por Cobos ni por los cobistas, que no nos querían. Yo hablé en su momento sobre el tema y les dije mirá éste te va a traicionar, éste fue siempre así y lo eran, porque yo los conocía. Eligieron diputados nacionales y duraron nada. Creo que se va a aprender de estos errores y se va a llegar a un proceso donde se va a dar una consolidación legislativa que garantice el poder institucional que hoy no tenés; la lectura institucional del país es que tenés la presidencia y una estructura legislativa donde sos minoría y hay que hacer un trabajo para el interior de los bloques donde hay que contener permanentemente decisiones mayoritarias.
-¿Sigue formando parte del sector de un Massa desdibujado?
-Todos vamos a participar de los lugares donde nos toque participar y donde tengamos construida nuestra propia pertenencia. De candidaturas hasta junio yo no voy a hablar.
-Parece una respuesta de Scioli. Le pregunto si sigue en el mismo lugar o definitivamente se sentó al lado de Cristina.
-Esa es una antinomia que no va para mí. Yo no hice nada que Kirchner no supiera durante todo este proceso. Nos sentamos a hablar con él del proceso de la Provincia. Yo no acepto eso de si estás cerca de alguien no estás cerca de Cristina.
-¿Sigue viendo 6,7,8 y leyendo Página 12?
-Cuando puedo lo hago. Me parece que los medios nacionales han perdido la cuota de credibilidad que tenían. Vos ves a algunos medios que son imposibles de creer. Seguir la política a través de los títulos de Clarín, es preguntarse si ésa es la realidad.
-Pero usted se posiciona distinto frente al conflicto con Clarín. De hecho, trajo el Prende y Apaga de TN y le trajo unos cuantos problemas con el kirchnerismo local...
-No lo traje yo.
-En la gacetilla municipal, oficial, aparece como parte de los festejos de la inauguración del Paseo...
-Era después del acto. Pero más allá de eso, la aparición en TN instaló a Olavarría en los medios nacionales. Si a mí me traen mañana 6,7,8 me encantaría hacer un programa.
-¿Cómo se para frente al bloqueo?
-No, es una barbaridad que un medio no salga, que no pueda salir, es una barbaridad. Es una locura.
-¿Tuvo que ver el gobierno nacional?
-Mirá, la única que pierde en ese episodio es Cristina. La hacen quedar como una autoritaria que es un atributo negativo muy complicado de sacarte de encima, sobre todo por lo de Chávez, la censura y todo eso que le quieren colgar. Si la quisieron hacer, les salió muy bien. Porque la única que pierde es ella. Yo comparto lo que dijo Scioli, lo llamé y le dije que sus declaraciones eran lo que correspondía. Y ahí el gobierno salió a corregir un poco porque parecía que todos estaban contentos con lo que pasaba. Nadie puede estar contento en un país donde un diario no puede salir. A ver: que quede claro que no se puede comprar Clarín. Si vos comprás Página 12 te encontrás con tipos de una calidad profesional y muy equilibrados como Mario Wainfeld. En Clarín no. Es como leer La Nación. Si hay un comparativo con lo que era La Prensa del 55, esto lo supera muy ampliamente.
-¿Cómo recibió la reacción de Moyano ante un amague de la Justicia?
-El sindicalismo no puede entrar en reacciones corporativas para buscar impunidad. Es un gravísimo error. Moyano reaccionó a tiempo y con inteligencia descomprimiendo todo. A veces también hay gente que está cansada de que le hagan operaciones.
-Bueno, pero todos sabemos que gente como Moyano, Pedraza, Venegas, no son carmelitas descalzas. Y cuando la Justicia se acerca un poco despliegan su poder haciendo paros y cortando rutas.
-Eso es lo que me parece que Cristina dejó en claro en el discurso y ayer en el encuentro por la suba del mínimo no imponible de Ganancias: las limitaciones del poder sindical. No se puede hacer cualquier cosa. En un país que tiene crecimiento económico, discusiones salariales, empresarios exitosos, es bueno tener una dirigencia sindical con suficiente poder para discutir los problemas de los trabajadores. ¿Está claro?






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