El diputado nacional Mario Fiad reflexionó acerca de los últimos acontecimientos de violencia, producidos en las últimas semanas, dentro del contexto de protestas sociales y gremiales. “Estamos en un punto en el que tenemos que necesariamente detenernos a reflexionar sobre el futuro de nuestra provincia” señaló.
El legislador nacional sentencio que “asistimos a un escenario que por frecuente, lo hemos naturalizado y aceptado con fatal resignación. Casi de manera cotidiana, encontramos que los derechos y libertades de los jujeños, dependen de la capacidad de operar vías de hecho para conseguirlos y que el Gobierno es un gran ausente autoexiliado del campo de sus funciones”.
“En este punto, los artífices de esta realidad hoy se sorprenden y se alarman por la apropiación del espacio público. Les preocupa hoy, ver los frutos de sus acciones o inacciones que hicieron que se instale en la sociedad, la percepción de la ineficacia de los caminos institucionales para resolver los problemas” subrayo.
Acusó al Gobierno provincial de haber “declinando progresivamente su responsabilidad de proteger y amparar los derechos de todos, purgando su incapacidad para dar respuestas a los sectores demandantes, con su parálisis e indiferencia ante los acontecimientos violentos e intimidatorios que muchos jujeños, padecen diariamente”.
“La pasividad oficial ha ido abonando el escepticismo y la desconfianza en el dialogo y en la búsqueda del consenso. Esto no es más que una consecuencia previsible de un largo proceso de falta de voluntad política para resolver los problemas y hacerse cargo del mandato de representación de los derechos e intereses de todos los jujeños”.
“En este contexto, definió Fiad, pareciera que hoy, las demandas al Estado se plantean no por los canales constitucionales y a través de las instituciones sino que, obviando ese proceso, el primer recurso son las vías de hecho en un escenario anárquico que, ahora, alarma a quienes contribuyeron a gestarlo”.
“Tenemos que recuperar los derechos y las obligaciones para todos. Nuestra máxima aspiración debe ser la de lograr una equidad que se traduzca en hacer operativos los derechos colectivos, pero para que eso sea posible es imprescindible que sean también todos quienes adhieran a las normas respetándolas, porque confían en sus instituciones y porque comparten una identidad que nos distingue aglutinándonos en la búsqueda compartida de sueños comunes”.
Finalmente expresó que “El respeto y el dialogo, tienen que constituirse en el eje articulador de las diferencias, ordenándonos en una convivencia armónica que reconozca una autoridad legitimada por las garantías que es capaz de brindar a sus ciudadanos”.

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