Tras el salto de Guzmán al FPV, se reunieron en Tigre para discutir la estrategia. Faltaron Zúccaro y Cariglino.
Al menos en tierra bonaerense, su bastión electoral, Sergio Massa volverá a apostar a la estrategia que lo lanzó de la municipalidad de Tigre a la carrera por la presidencia: los intendentes.
Así se convino ayer en Tigre, durante un almuerzo de cuatro horas en el restaurant María del Luján, frente al río. Los jefes comunales Luis Acuña (Hurlingham), Mario Meoni (Junín), José Eseverri (Olavarría) Gabriel Katopodis (San Martín) y Raúl Othacehé (Merlo) acompañaron al candidato presidencial. Joaquín de la Torre (San Miguel), fue un ausente con aviso.
La reunión tuvo lugar después de la seguidilla de cumbres de intendentes del Frente Renovador esta semana en Pilar y Malvinas Argentinas en las que se discutió el malestar creciente por el rumbo de la campaña en la Provincia y el regreso al kirchnerismo de Sandro Guzmán, intendente de Escobar. Ayer varios comensales aclararon que la convocatoria del líder del espacio había precedido a las demás reuniones. Lo cierto es que ni Humberto Zúccaro ni Jesús Cariglino –anfitriones de los encuentros previos– fueron de la partida. Sin embargo, los referentes resumían la diferentes extracciones que conviven en el espacio.
Massa escuchó las observaciones y tomó decisiones: el próximo sábado habrá un plenario del Frente Renovador en San Martín para cerrar filas y comunicar a la militancia buena parte de lo conversado ayer. Los intendentes están convencidos de que la fortaleza de Massa en la Provincia sigue intacta. Y que esa condición lo vuelve un candidato competitivo a nivel nacional.
Por eso, los intendentes –encolumnados detrás de su jefe– volverán a cobrar protagonismo y se pondrán al frente de la campaña bonaerense. Creen que ni el Gobierno ni el PRO y sus nuevos socios están logrando abrirse camino en el Conurbano. Por eso, apuestan a “sellar” el mayor distrito electoral del país con la presencia y el carisma de Massa, que insistirá con sus caravanas, como la que hoy encabezará en Merlo.
El comando de campaña nacional seguirá ocupándose de las provincias, pero Massa y sus intendentes tomarán las decisiones en tierra bonaerense.
Además acordaron establecer dentro de los próximos 40 días las reglas de juego para las elecciones distritales y a Gobernador. El número de precandidatos en la Provincia es uno de los temas por resolver. Nada está dicho.
Los jefes comunales confían más en el termómetro de la calle que en el del microclima político, que tras las convención de la UCR pareció inclinarse por Macri. En el FR aseguran que “los radicales con votos” se quedarán con Massa.
“Con Sergio hiperactivo y cada uno replegado en su territorio, necesitamos retomar la conducta de 2013”, analizó uno de los presentes, que definió las reuniones sin Massa como “una catarsis”.
En lo discursivo también insistirán con una fórmula que probó su éxito en las Legislativas: la avenida del medio, con una crítica más equilibrada al gobierno que la del resto de la oposición.
Todos coincidieron en señalar la concordia que hoy se vive en el espacio. “No hay quilombo ni fugas”, aseguraron. De ahora en más, acordaron, los trapos sucios se lavarán en casa.
La única tensión del día se vivió en Almirante Brown, donde el ex intendente Darío Giustozzi ordenó echar del municipio a funcionarios vinculados al rector de la Universidad de Lomas, Diego Molea, cercano a Francisco De Narváez.












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