"Para el Bicentenario habrá una fiesta federal"

El radical K, de los pocos que subsisten en la Concertación, es, junto al secretario de Cultura, uno de los encargados de organizar los festejos por los doscientos años de la Revolución de Mayo. "Es una oportunidad y una obligación", dice el funcionario.
¿En qué estado están las actividades por el Bicentenario?

–Hace cuatro años se creó la Comisión del Bicentenario, que estaba integrada por el jefe de Gabinete, el secretario de Cultura y el Ministerio del Interior, en la que diseñaron el modelo a llevar adelante.

En 2008, la Presidenta creó la Secretaría Ejecutiva del Bicentenario, a cargo de la Secretaría General. Ahí comenzamos la articulación con cada una de las provincias y municipios en un trabajo que llevó un año. Y a fin de 2009, se creó la Unidad Ejecutora, el grupo que llevará adelante todo lo planeado.

–¿Sobre qué ejes se trabajó en el diseño del Bicentenario?

–Sobre el país que se quería mostrar. Entonces los festejos debían ser de un país federal, inclusivo, participativo y que hiciera eje en el conocimiento, la ciencia y la tecnología como proyección de futuro.

–¿Cuánto está influyendo la bandera política de los gobernadores?

–Las actividades del gobierno nacional están coordinadas con las provincias y municipios, independientemente de lo que cada uno de ellos haga. En el Centenario, los festejos centrales estuvieron pensados y ejecutados por las elites porteñas, con una mirada europeizante de la vida del país, mostrando un modelo agroexportador, con estado de sitio y Ley de Residencia. La idea es que el Bicentenario sea totalmente diferente: federal, participativo e inclusivo, que tenga una mirada latinoamericana, que rescate los valores de la Revolución de Mayo y que el eje sea el de un país de redistribución con desarrollo del conocimiento de la ciencia y de la tecnología.

–¿Y el gobierno de Macri?

–Los festejos del Bicentenario no se detienen en banderías políticas. La Semana de Mayo, en la que se harán los festejos centrales, se hace en la ciudad de Buenos Aires porque allí se produjo la Revolución y se acuerda y se coordina con la ciudad..

–¿Cuál fue el criterio utilizado para elegir qué hacer en cada distrito o municipio?

–Ninguna provincia quedó afuera. Hay actividades en todo el país. Los temas elegidos en cada lugar tienen que ver con su historia. Puede ocurrir que en algunos casos se eligiera más de un lugar, como en la provincia de Buenos Aires, que hay cinco. Eso tiene que ver con las características históricas de algún municipio. Por ejemplo, el "Movimiento obrero del Bicentenario" se hace en Avellaneda, porque fue una de las zonas que comenzó con el proceso industrial en el país. "El mar y el Bicentenario" se hizo en Mar del Plata. "La fe y el Bicentenario" se hace en Luján. Pero los derechos humanos, en La Rioja; las Malvinas en Tierra del Fuego; la energía en Santa Cruz; las economías regionales en Chubut; la educación en Entre Ríos; la inmigración en Misiones.

–¿No cree que es el momento para establecer políticas de largo plazo, o cree que el clima político no lo amerita?

–El Gobierno lo va a hacer y la convocatoria fue amplia. De hecho, participan todas las provincias. Dentro de cada temática van a participar todos los sectores. Lamentablemente no es el mejor y es el que tenemos. Pero no creo que se diluya el debate porque los protagonistas van a estar. Cuando discutamos cada uno de los temas, van a estar los distintos especialistas. La política tendrá que deponer actitudes personales, mezquinas o menores para tener una perspectiva de mayor proyección.

–Ante la convocatoria, ¿cómo respondieron los gobernadores opositores al Gobierno?

–El diálogo fue fantástico. En el caso de Chubut, de Tierra del Fuego o de Santa Fe, por ejemplo, se ha avanzado a pasos agigantados. El trabajo con las provincias o los municipios es absolutamente armonioso porque hemos puesto un paraguas: el Bicentenario, que es una oportunidad y una obligación.

También en el exterior

¿Habrá actividades en el exterior?

–Sí, esto surgió por una propuesta que viene trabajando el Ministerio del Interior, que está buscando la manera de que los argentinos que están fuera del país no se desliguen de la vida política cotidiana de la Argentina. Se está pensando en la posibilidad de representación política de los argentinos en el exterior, como existe en España y en Italia. Y en la celebración del Bicentenario de la patria argentina no sólo se los recuerda, sino que se los tiene presentes. Entonces se está trabajando con Cancillería y las representaciones diplomáticas para que tengan una presencia simbólica, que es la provincia 25a.

"A la Concertación Plural le faltó diálogo político"

Usted es uno de los pocos que quedan de quienes pertenecen a la Concertación y acompañaron a Cristina Fernández de Kirchner al Gobierno, ¿qué creé que pasó?

–Lamentablemente no resultó. El episodio de Cobos votando en contra del Gobierno terminó de resquebrajar algo que todavía no estaba funcionando como debía. Pero era una experiencia que valía la pena. Yo fui uno de los primeros que estuvieron allí. El sector del radicalismo que se sumó a la Concertación era mayoritario y el que se quedó con la estructura partidaria era minoritario. Los radicales que armamos esto tuvimos fallas. No supimos ni siquiera armar un bloque de diputados. Había cuatro bloques de radicales K: los de Santiago del Estero, los de Catamarca, los de Corrientes y el resto. La Concertación era un acuerdo de sectores de partidos. En ese momento, Néstor Kirchner ni siquiera estaba presidiendo el PJ. La diferencia es que el kirchnerismo estaba muy unido y nosotros, los radicales de la Concertación, no lo estábamos. Faltaba diálogo político. Cuando Cobos decide irse, algunos decidimos continuar y formamos el partido de la Concertación. Somos la mitad de los que éramos e inevitablemente perdimos fuerza de diálogo. Pero la experiencia sigue valiendo la pena y hay faltas políticas de los dos lados. Hoy estoy muy a gusto donde estoy y me gustaría seguir construyendo una expresión política más amplia. El radicalismo se fue vaciando de contenido y a veces parece representar más los intereses de las corporaciones que un partido con ideología.

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