Para Axel Kicillof, "la pesada herencia es un chamuyo"

Para Axel Kicillof,

"En los últimos años no hubo nada ni remotamente parecido a una crisis económica en Argentina", sostuvo el ex ministro de Economía

Axel Kicillof puso bajo la lupa al discurso del gobierno de Mauricio Macri. Es que, lejos de creer en la "pesada herencia" kirchnerista a la que se ha referido en distintas oportunidades tanto el propio Presidente como sus funcionarios a fines de justificar determinadas políticas económicas, el diputado considera que hoy "todos los argentinos somos testigos, o mejor dicho, víctimas del primer intento en toda nuestra historia de aplicar un durísimo plan de ajuste sin que antes se haya producido una crisis económica".

"No hace falta ser un especialista para reconocer una crisis económica cuando se la vive. Y en los años previos al triunfo de Macri en Argentina no hubo nada ni remotamente parecido a una crisis económica", afirmó el ex titular de la cartera de Economía. En este sentido, acusó al Gobierno de llevar a cabo la "extravagante tarea de fabricar una crisis que no fue, instalarla en la percepción de la opinión pública y, si puede, también en el recuerdo".

Esta "grotesca 'crisis que no fue'" en 2015, dice Kicillof, se sostiene a través de la reiteración de un discurso conformado por al menos cuatro enunciados: "hace cinco años que Argentina no crece y no se crea empleo", "el Banco Central estaba quebrado", "el déficit fiscal alcanzó 7 por ciento del PIB y fue el más alto de la historia argentina", "la inflación estaba desbocada". Para el legislador, "todas y cada una de las afirmaciones que componen el diagnóstico son mentira" y se propone demostrarlo "incluso tomando los datos de las propias 'fuentes" de Cambiemos".

¿A qué se debe la insidiosa y sobreactuada invocación de Macri a la "pesada herencia"? La respuesta es simple: todos los argentinos somos testigos, o mejor dicho, víctimas del primer intento en toda nuestra historia de aplicar un durísimo plan de ajuste sin que antes se haya producido una crisis económica. El Plan de Convertibilidad de Menem y Cavallo, por caso, vino precedido –y "justificado" por quienes lo pusieron en práctica– por la hiperinflación desatada en el gobierno de Alfonsín. Algo similar ocurrió con los planes de ajuste de 1956 y 1976. Pero esta vez la situación es distinta porque, a decir verdad, no hace falta ser un especialista para reconocer una crisis económica cuando se la vive. Y en los años previos al triunfo de Macri en Argentina no hubo nada ni remotamente parecido a una crisis económica.

No obstante, el gobierno de Macri, con la crucial contribución de los medios de comunicación hoy oficialistas, está abocado a la extravagante tarea de fabricar una crisis que no fue, instalarla en la percepción de la opinión pública y, si puede, también en el recuerdo. Esta grotesca "crisis que no fue" en 2015, tiene al menos cuatro ingredientes: elevadísimo déficit fiscal, inflación desbocada, reservas extenuadas y economía estancada. La técnica de comunicación que emplean es ya bastante conocida.

El macrismo nos acostumbró durante su etapa de oposición a un sofisticado y efectivo manejo del marketing político, especialmente diestro a la hora de transformar complejos conceptos en frases breves, "de impacto", que luego son repetidas de manera casi literal hasta el hartazgo por miles de trolls en la web; al mismo tiempo son reproducidas por los referentes de Cambiemos en cada discurso, en cada entrevista y en cada set de televisión usando métodos de la publicidad privada: el concepto, la repetición, la frecuencia. Los enunciados diseñados para machacar con el diagnóstico de la crisis que justificaría el plan de ajuste son cuatro: "hace cinco años que Argentina no crece y no se crea empleo", "el Banco Central estaba quebrado", "el déficit fiscal alcanzó 7 por ciento del PIB y fue el más alto de la historia argentina", "la inflación estaba desbocada".

"ES MUY SENCILLO DEMOSTRAR QUE LAS AFIRMACIONES DEL DISCURSO DE MACRI SON MENTIRAS"

Pero este esfuerzo comunicacional para convencer a la sociedad de que el ajuste del macrismo no es una decisión política sino la única respuesta posible y necesaria ante una crisis choca con dos obstáculos. El primero: nos quieren convencer de que hubo una crisis que nunca vivimos, una rara especie de crisis: "invisible" o, como dijo el diario Cronista Comercial, "asintomática". Es como un médico que te quiere operar diciendo "usted nunca sintió absolutamente nada, pero está gravemente enfermo". El segundo obstáculo es que todas y cada una de las afirmaciones que componen el diagnóstico son mentira. Y es muy sencillo demostrarlo, incluso tomando los datos de las propias "fuentes" de Cambiemos.

Empecemos por la más repetida de las mentiras: que no se creó empleo en los últimos cinco años. Basta con tomar la cifra de crecimiento publicada por el propio INDEC de Macri-Todesca el 30 de marzo pasado, una de las pocas que publicó saltando el apagón estadístico. Según el INDEC el PIB de Argentina creció 2,1 por ciento en 2015, y también creció en los tres años anteriores: 0,8 por ciento, 2,9 por ciento y 0,5 por ciento. Si preferimos tomar los datos de crecimiento de la oficina de estadísticas de la Ciudad de Buenos Aires, los resultados son muy similares ya que en 2015 arrojan un crecimiento del 2,7 por ciento. Como es de esperar, los números de empleo reflejan la misma evolución. Utilicemos una fuente que no está cuestionada, la base de AFIP (el SIPA) que registra la cantidad de personas empleadas según la cantidad de aportes a la seguridad social que efectivamente se realizan.

Como muestra el cuadro, el empleo registrado creció entre 2010 y 2015 todos los años, y de punta a punta en más de 830.000 personas. De modo que el empleo total, formal e informal, lo hizo aún en mayor medida. Nótese además que 2/3 del crecimiento está explicado por el empleo privado, de manera que la última declaración de Macri, realizada tristemente en el Día del Trabajo, es simplemente un bolazo cósmico: "Hace cinco años que no se genera empleo, porque ocultaron el desempleo con trabajo público inútil". En los últimos cinco años creció el empleo total, el empleo público y el empleo privado.

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