Analizan que la demanda de candidaturas expectables supera la oferta realista.
El mal presagio surge de contrastar la gran cantidad de pretendientes de candidaturas expectables, con el cálculo realista de posibilidades del radicalismo en las próximas elecciones provinciales. La oferta versus la demanda.
En primer lugar, hay ocho núcleos internos oficializados para la competencia electoral provincial, lo cual es un número excesivo. El octeto es el siguiente: Confluencia Radical (sus referentes son Ramón Mestre y Oscar Aguad), Fuerza Renovadora (Miguel Nicolás), Identidad Radical (Dante Rossi), Línea Córdoba (Eduardo Angeloz), Punto de Encuentro Radical (Sergio Favot) y las versiones de Morena (Movimiento de Renovación Nacional) de Mario Negri (el referente de Ricardo Alfonsín en Córdoba), de Fernando Montoya y de Alberto Giménez. Todos ellos, incluso los insignificantes, claro, quieren una porción del poder interno expresado en candidaturas a cargos electivos. Pero, además, existen actores políticos que no están exactamente incluidos en estos grupos, o que tienen un juego propio, como ocurre con muchos intendentes, tales los casos de Juan Jure (Río Cuarto), Luis Brouwer de Koning (Río Tercero) y Carlos Felpeto (Villa Carlos Paz).
Aquellos núcleos y estos actores tienen que quedar satisfechos con el reparto provincial y capitalino, básicamente. Sobre la mesa se discutirían el vice de Aguad, los 12 o 14 primeros legisladores de la lista de distrito único, el vice de Ramón Mestre para la intendencia de Córdoba, y primeros 16 concejales, entre otros pocos cargos más. Y en realidad, del menú deberían quitarse los vices, por tratarse de espacios que ni Aguad ni Mestre estarán dispuestos a compartir con otros grupos.
Pero, además, la lista de legisladores, por exigencia de la Constitución y como consecuencia de la demagogia impresa por el gobierno de José Manuel de la Sota, exige que la mitad de las candidaturas sea para mujeres. Como si ese corsé no fuera suficiente, la Carta Orgánica de la UCR establece un equilibrio entre las candidaturas para dirigentes de la Capital y de los departamentos del interior.
La postulación de Mario Rey para intendente de la ciudad de Córdoba, si bien no tiene chances de ganarle a Mestre, aparece hoy como irreductible, lo cual envalentonaría a otros pequeños grupos para “pegarse” a él, aunque sea con las boletas de legisladores provinciales. Así, una candidatura arrastra a otra y la interna queda planteada.
Y, para colmo, la disputa entre Mestre y Miguel Nicolás, le agrega un condimento a la situación, porque si entre ellos no resuelven la primaria del panmestrismo, la hipótesis de conflicto electoral aumentará.
El 9 de marzo vence el plazo para la presentación de las listas (hay rumores sobre una posible postergación), y entonces habrá una primera pista sobre la situación interna de la UCR.
Aguad y Rossi
Oscar Aguad iniciará dentro de unos diez días una gira por todo el sur provincial, territorio donde la UCR tiene mucho que recuperar electoralmente.
Rossi, mientras tanto, auguró que le va a ganar “al aparato partidario de Aguad, Nicolás y (Mario) Decara”.






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