El Papa en la TV: guerras, tsunami y fe

El Papa en la TV: guerras, tsunami y fe
Por primera vez en la historia de la Iglesia, el Sumo Pontífice contestó preguntas de sus seguidores en la televisión italiana. Benedicto XVI ya es más mediático que Juan Pablo II.
Por primera vez en la historia de la Iglesia Católica, el Papa respondió a las dudas existenciales de sus fieles desde la pantalla de TV. Benedicto XVI protagonizó ayer un programa especial que transmitió la cadena pública italiana RAI con motivo del Viernes Santo, en el que contestó a siete preguntas preseleccionadas de personas de distintas partes del mundo. La tragedia de Japón, la guerra civil en Costa de Marfil y la situación de los cristianos en Irak fueron algunos de los temas que abordó el Sumo Pontífice.

La producción del ciclo A su imagen tuvo que elegir entre 3 mil videopreguntas que llegaron a los estudios de Roma. Las respuestas del Papa se grabaron la semana pasada en la biblioteca del Palacio Apostólico, en el Vaticano, y se transmitieron al mediodía de Italia. “Le preguntamos al pontífice si estaba dispuesto a contestar tres. Dijo que sí, pero los clips fueron tan numerosos y profundos que escogimos a más del doble”, comentó el conductor del programa. Joseph Ratzinger se explayó durante una hora y media sobre la muerte, el infierno y otros tópicos teológicos.

“¿Por qué los inocentes siguen sufriendo?”, quiso saber Elena, una niña de siete años que vive en Japón y quedó aterrada por los temblores en su casa y la muerte de amigos durante el devastador tsunami. “Querida Elena, te saludo con todo el corazón –contestó Benedicto XVI–. También yo me pregunto: ¿Por qué es así? ¿Por qué ustedes tienen que sufrir tanto mientras otros viven cómodamente? No tenemos respuestas para el dolor, sólo puedo decirte que algún día entenderemos que hasta el sufrimiento que nos parece injusto es parte del diseño de Dios para nosotros.”

El Papa también dio consejos a una madre musulmana que sufre la guerra civil en Costa de Marfil: “Todas las partes deben buscar la paz. La violencia no llega nunca de Dios y nunca es la vía para salir de las dificultades”. Se dirigió además a un grupo de estudiantes iraquíes cristianos preocupados por la persecusión a quienes profesan la religión católica en su país. “Cada día rezo por ustedes. Resistan a la tentación de emigrar, seguiré trabajando por el diálogo entre todas las partes de aquella sociedad lacerada. No están solos”, los consoló.

Una de las intervenciones más conmovedoras fue la de una anciana de Milán que planteó su preocupación, postrada junto a una cama, donde yacía su hijo en estado vegetativo y enchufado a un respirador. “¿Dónde está el alma de mi hijo, Santidad?”, preguntó María Teresa. “El alma sigue en su cuerpo”, respondió Benedicto XVI. “La situación se parece a la de una guitarra con las cuerdas rotas, que no se puede tocar. El alma no puede sonar, por así decirlo, pero sigue presente. Sin percibir los detalles, las palabras, seguro siente tu amor.”

Por la noche, el Sumo Pontífice encabezó el Vía Crucis en el Coliseo romano, una tradición que se celebra desde 1964 por iniciativa del pontífice Pablo VI. Esta vez, las reflexiones que leyó el Papa en las catorce estaciones del martirio de Cristo fueron escritas por Maria Rita Piccione, una monja de clausura italiana.

Ratzinger no sólo es el primer jefe eclesiástico que debutó como estrella televisiva. También innovó y sorprendió al mundo católico al concederle un reportaje a un periodista y superó largamente a Juan Pablo II en presencia en los medios. El alemán intentó evadir el rótulo de rígido que se le achacaba cuando llegó al Vaticano, a tal punto que, según anunció ayer la Santa Sede, el 4 de mayo se conectará con la estación espacial internacional para dialogar con seis astronautas. También hay dudas existenciales en el espacio.

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