Los Panamá Papers debilitan a Cameron ante el Brexit

Los Panamá Papers debilitan a Cameron ante el Brexit

La revelaciones amenazan la posición del premier, favorable a la permanencia británica en la UE

Por Luisa Corradini

PARÍS.- Mientras sus adversarios ganan posiciones, el tsunami político de los Panamá Papers debilita cada vez más al primer ministro británico, David Cameron, como líder de la campaña contra la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, que debe decidirse en el referéndum del 23 de junio próximo.

En vez de solucionar el problema, cada una de sus "confesiones" suscita nuevos interrogantes. Incluso su decisión sin precedente de publicar su declaración de impuestos, el sábado pasado, no consiguió serenar la agitación de los medios ni calmar los ataques de un sector de la oposición favorable al Brexit.

Es que, en pocos días, Downing Street (sede del primer ministro) pasó del absoluto "no comment" a la gran revelación fiscal. El lunes fue incluso el ministro de Finanzas, George Osborne, quien debió a su vez publicar la declaración sobre sus ingresos en 2014-2015. Bajo enorme presión, siguió el ejemplo del jefe de gobierno que había hecho lo mismo el día antes.

Después de haber reconocido tardíamente, el 7 de abril por la noche, que había tenido partes en una sociedad offshore basada en las islas Bahamas, perteneciente a su padre Ian, fallecido en 2010, toda la energía de Cameron estuvo concentrada en demostrar que nunca trató de eludir sus obligaciones impositivas. El sábado pasado terminó por admitir que "debería haber manejado mejor esta historia".

Una reacción tardía que no bastó porque, el domingo, la prensa reveló una donación de 200.000 libras esterlinas efectuada por la madre de Cameron en 2011, después de la muerte de su esposo.

Hasta ahora, nada consiguió apaciguar la indignación del electorado contra Cameron. Ni su decisión de imponer la obligación a los futuros jefes de gobierno y ministros de Finanzas que de aquí en más publiquen sus declaraciones de ingresos. Ni su promesa de hacer votar este año una ley que penalice a las sociedades cuyos empleados aconsejen a sus clientes cómo evadir impuestos.

"La presión sobre las dos principales figuras del Ejecutivo británico, él y Osborne, que son también los principales defensores del anti-Brexit, terminará sin duda por debilitar ese campo", reconoce el francés Jacques Leruez, especialista en política británica.

Este serio revés se produce después de otras polémicas perjudiciales para la campaña contra el Brexit: la estentórea renuncia, a mediados de marzo, de Iain Duncan Smith, ministro de Trabajo euroescéptico, y las acusaciones según las cuales Cameron, para obtener los favores de Pekín, habría sacrificado 15.000 empleos en la siderurgia británica al oponerse a los derechos de aduana que la UE quería aplicar al acero chino.

En ese complejo panorama, Cameron tiene la ventaja de que, contrariamente a los conservadores euroescépticos, la oposición laborista se muestra hasta ahora pasablemente moderada porque, al igual que el gobierno, defiende la permanencia de Gran Bretaña en la UE.

"Si Cameron se va, será reemplazado por un euroescéptico. Los laboristas lo saben", precisa Leruez.

En todo caso, este escándalo representa una enorme ventaja para los partidarios del Brexit, en momentos en que los sondeos están más parejos que nunca.

"A favor del leave (partir) está gran parte de la prensa, la mayoría de los seniors, que votan mucho más que los jóvenes, e incluso la reina Isabel", afirma el periodista británico Philip Turtle. "Johnson [Boris, el alcalde de Londres y rival de Cameron en el Partido Conservador] no perderá esta ocasión para debilitarlo."

Último -pero magro- consuelo, los conservadores euroescépticos no utilizan todavía en la batalla por el referéndum los Panamá Papers, que implican también a uno de los principales financistas del Partido para la Independencia del Reino Unido (UKIP, por sus siglas en inglés), también partidario del Brexit.

O tal vez estiman que el escándalo está debilitando suficientemente al premier, sin que tengan necesidad de echar más leña al fuego. Según un sondeo publicado el viernes pasado, un año después de su reelección, la cuota de popularidad de David Cameron -34% a favor y 58% en contra- es la más baja desde 2013.

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