Un pampeano trabajó en el Arsat I

El profesional realizó el trabajo de construcción y testeo de control de temperatura del satélite que estará en órbita a 36 mil kilómetros de altura y que se manejará desde Benavides, provincia de Buenos Aires. Anticipó que está en proyecto el Arsat II. 

Diego Díaz, egresado de la Facultad de Ingeniería de General Pico de la Universidad Nacional de La Pampa, es uno de los profesionales que forma parte del plantel que pondrá en funcionamiento el satélite (Arsat I) de comunicaciones argentino que fue trasladado a Guayana Francesa donde a mediados de octubre se realizará su lanzamiento y puesta en órbita. El ingeniero, que integra el plantel de Invap, efectuó el trabajo de construcción y testeo de control de temperatura del satélite y que estará en órbita a 36 mil kilómetros de altura y se manejará desde Benavides, en la provincia de Buenos Aires. 

Detalló que, una vez en órbita, estará preparado para prestar los servicios de comunicaciones como por ejemplo Telefonía, Internet, TV Digital, y tendrá una vida útil de quince años. "Me recibí en el 2008, y empecé a trabajar de manera inmediata, por lo que mi responsabilidad es diseñar, construir, y testear todo lo referido al control de la temperatura del satélite", afirmó. Y detalló: "En órbita, al no tener aire, cuesta más evacuar el calor y se tiene que diseñar la refrigeración y el aislamiento. Nuestro grupo diseña, junto con otros servicios, el satélite para que se cumplan los requerimientos de temperatura que verificamos". Para Díaz, la organización y la implementación de la puesta en órbita del satélite no es una tarea sencilla por lo que hay muchas personas trabajando para un mismo objetivo. 

Díaz aclaró que si algo ocurre con el desarrollo de la labor del satélite en órbita no se podrá corregir desde la estación por lo que se tratará de minimizar el error existente. "El ingeniero es conciente que trabaja con el error por lo que tratará de acortarlo y después de su vida útil no sabremos que vamos hacer", expresó. Y añadió: "Esto se da gracias a la decisión de una política de Estado, es muy importante que se bajen y que se lleven a la práctica este tipo de ideas". 

Emoción. 

A su vez, el entrevistado expresó que sintió una "emoción muy particular" que implicó mucho esfuerzo y horas de trabajo. 

"En este proyecto trabajamos 200 personas y el esfuerzo fue grande", enfatizó. Y ponderó que el nivel de la Facultad de Ingeniería de General Pico es muy bueno. "Allí aprendí muchas cosas, cualquier Facultad no te da todas las herramientas por lo que es uno el que debe continuar con su propio camino", dijo al afirmar que una importante cantidad de profesionales de la casa de estudios mencionada trabajaron en esta iniciativa. 

Para el profesional, este tipo de proyectos buscan desarrollar las ciencias básicas de Impav para después exportar satélites. "Tuve la posibilidad de conocer gente que hace lo mismo en otros países y en Inpav uno cuenta con mucha libertad para decir como encarar un proyecto y eso es muy gratificante", afirmó. Y amplió: "El trabajo es muy bueno, no es solo cuestión de ganar bien, sino de crear un ambiente agradable y saludable". Y anticipó que se está terminando el proyecto de Arsat II. "Físicamente es muy parecido, en detalle tiene otra comunicación, por lo que se le tuvo que modificar algunos aspectos tecnológicos, se está previendo otras series de satélites para el futuro", completó. 

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