Ni el crudo invierno, ni el frío que obnubila la vista y apretuja la piel, retrasa la labor de aquellos hombres que intentan crear otra provincia.
Horacio Bono es uno de los innumerables trabajadores que buscan ser nuevos pampeanos. Un ser que apuesta al desarrollo industrial de un territorio que, en varias oportunidades, se nos presenta desolado y desesperanzador. El industrial es el dueño de "Máquinas Bono", una Pequeña y Mediana Empresa (Pyme) de Santa Rosa dedicada a la fabricación de máquinas lavadoras y embotelladoras de agua, gaseosa, jugo, y cerveza, entre otros líquidos. La labor de Horacio, sus tres operadores, y su esposa, encargada de las relaciones comunicacionales de la pequeña empresa, radica en la convicción de mejorar todos los días nuestra calidad de vida.
En un galpón, situado en la calle Tita Merello 2.361 del Parque Industrial de esta ciudad, Horacio y su plantel se ubican
de lunes a viernes, de 8 a 12 y de 14 a 18, para iniciar sus tareas habituales.
El hombre especifica que en el taller se fabrican máquinas lavadoras y embotelladoras con capacidad para 500 bidones de agua, de 20 litros, por hora y 250 bidones por hora. También concretan máquinas embotelladoras de jugos, soda, gaseosa y agua, como así también destapadores de bidones, pulidores de agua y equipos manuales de soda de dos picos con cinta transportadora para sifones. Allí además se fabrican máquinas lavadoras y embotelladoras automáticas para 10, 12 y 20 litros, con capacidad para 240 bidones por hora y con cinta transportadora opcional, y máquinas embotelladoras de bidones semiautomáticas.
Máquinas.
Horacio nació el 9 de enero de 1971 en la localidad de Eduardo Castex. Mientras las máquinas se encienden, y el trabajo empieza a desarrollarse, cuenta que su padre tenía un taller de reparación de máquinas agrícolas en el pueblo norteño y siempre se dedicó a esta tarea. "Desde chiquito, siempre me interesó ir al galpón de mi papá para observar cómo trabajaba. Desde los primeros años de mi vida, descubrí mi vocación por fabricar máquinas", recuerda Horacio.
Durante su crecimiento, en su adolescencia y juventud, el muchacho se empapó de todos los conocimientos de su padre.
Con diversos elementos, dedicaba sus horas a fabricar objetos de distinta índole, tarea que hoy la define como "un hermoso hobby para ese entonces".
La pasión del joven por crear, partiendo desde una materia prima específica, se acrecentó. "Empecé a trabajar también
en la reparación de máquinas del campo en Castex y ese fue mi sustento de vida durante muchos años", relata.
Tras el desarrollo del menemismo, época política y social que destruyó la industria nacional en casi su totalidad, La Pampa vislumbraba en carne propia la desidia de las fábricas y la caída de aquellos sueños de los trabajadores. Sin embargo en 1999, Horacio decidió ampliar su perspectiva y jugarse por un deseo cumplido a medias: realizar máquinas de todo tipo y utilidad. Rememora que un amigo de Santa Rosa, que tenía una planta de agua, le solicitó la fabricación de una máquina específica. "Todo empezó cuando le diseñé una máquina embotelladora, le gustó el sistema, y otras personas vieron el trabajo", sintetiza.
El boca a boca ayudó a Horacio y a su iniciativa tan creativa como llamativa para las personas que los rodeaban.
"Estuve siempre en contacto con esta ciudad, venía muy seguido a mostrar mis trabajos, y por casualidad empecé a fabricar estas máquinas para una importante cantidad de personas", sostiene.
Fabricación.
Tiempo después, Bono tomó una decisión fundamental en su vida. Se radicó en Santa Rosa con la idea de continuar con la fabricación de su invento tras la optimista respuesta de sus ocasionales clientes. "Aquí conocí a Laura, mi esposa, hace unos diez años, y empecé alquilando varios galpones y lugares, en las calles Maestros Pampeanos, Emilio Zola, entre otras, con la intención de realizar estas máquinas", ejemplifica.
Cuando un hombre recorre los caminos, atraviesa las piedras del destino, y decide atravesar los obstáculos, en busca de un sueño, termina por cumplirlo, explican algunos pensadores. Horacio tenía en su mente radicar su modesto emprendimiento en el Parque Industrial local para expandir su propuesta. "Pedí ver las posibilidades de instalarme en el parque, y como cumplía con todos los requisitos, hace un año aproximadamente, tuve acceso a uno de los galpones", dice con orgullo.
Desde ese momento, Bono contrató a tres personas, se rodeó de su mujer en el trabajo, y empezó a transitar un camino que lo llevó posteriormente más allá de los límites geográficos."Somos una fábrica genuina, elaboramos los productos desde el diseño hasta la fabricación misma", generaliza. Y ejemplifica: "Nosotros fabricamos máquinas originales
para la industria del agua y sustancias líquidas como por ejemplo aceite, jugos, gaseosas y cervezas".
Horacio cuenta que trabajan, como materia prima, con acero inoxidable antimagnético apto para el consumo humano.
"Recibo esta materia, que es procesada como manufactura, con distintas herramientas, y vamos fabricando, muchas veces en serie, cada una de las máquinas", sostiene. Y añade: "Hacer una máquina, de una capacidad de 500 litros, nos demanda tres meses aproximadamente debido a que también efectuamos filtros, tanques, y otros objetos relacionados con nuestros diseños". Y compara: "Fabricar estas máquinas es como fabricar automóviles".
Apoyo.
"Máquinas Bono" vende, por año, alrededor de 4 máquinas a clientes de Santa Rosa, en su mayoría trabajadores de planas de agua, pero también a todas las provincias limítrofes, y fuera del país. "Vendemos a las plantas de agua de Río Negro, Neuquén, San Luis, Córdoba, Buenos Aires, Chubut, Santa Cruz y Chile", enumera.
Horacio y los operarios realizan la instalación, el mantenimiento y la revisión de las máquinas. "Si existe un desperfecto, una vez por año, hacemos una gira y pasamos a revisar las máquinas vendidas", dice.
"Para mí, ser una Pyme, es decir una industria manufacturera argentina, es un gran orgullo", expone. Para Bono, "tecnológicamente, estamos a la altura de cualquier país del mundo, podemos fabricar y mostrar muchas cosas, y es muy emocionante ver cómo el gobierno nacional apoya a la industria en este tipo de actividades". El industrial manifiesta que, "después de tantos años de ostracismo sufrido en la década del 90', Argentina está volviendo a ser el país industrial de Latinoamérica que históricamente fue".
Horacio es un apostador de una nueva verdad. Un buscador y generador no sólo de máquinas para embotellar agua, sino de una nueva generación de industriales que fueron arrasados y vuelven a salir a la luz para deslumbrar a la sociedad.
En el 2009, "Máquinas Bono" obtuvo un premio a la creatividad en la Edición de la ExpoPyme de Santa Rosa. Los fabricantes también participaron de la muestra de este año donde llevaron una máquina automática y la hicieron funcionar en el lugar. En ese momento, los organizadores le dispusieron de una carpa para que pudieran demostrar el funcionamiento de una iniciativa tangible, concreta, inventada por un pampeano en Santa Rosa y que conquistó el país y el mundo.
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