La directora Ana Alcala destacó el trabajo del gobierno en la asistencia a las víctimas de violencia de género. Actualmente, trabajan sobre 57 casos de violencia contra la mujer y 48 de abuso. Son 213 situaciones, en total.
La información fue brindada por la directora del área, Ana María Alcala, quien destacó la asistencia permanente a las víctimas desde el Ministerio de Bienestar Social, al ser consultada por LA ARENA sobre la cantidad de casos que se atienden en la actualidad.
"En realidad no sé si hay más casos o se hacen más denuncias. La cantidad de denuncias es importante. Actualmente, trabajamos con un total de 213 situaciones, en forma sistemática con atención terapéutica semanal; 57 tienen que ver con violencia contra la mujer, 48 de abuso (40 de Santa Rosa y 8 del interior) y 108 por maltrato infantil (56 en esta capital)", agregó.
Alcala participó el viernes último de una capacitación sobre abuso sexual infanto-juvenil, junto a la subsecretaria de Desarrollo Humano y Familia, Magalí Kalhawy, al director de Niñez y Adolescencia, Ignacio de la Iglesia y la licenciada en Psicología, María Molina, a cargo de la charla.
"Es necesario abordar estos temas, en la Dirección de Violencia se trabaja intensamente en casos de abuso, hay una gran cantidad de situaciones y nos pareció oportuno generar un espacio para la capacitación y perfeccionamiento del propio personal", explicó.
La funcionaria dijo que "es fundamental revisar y actualizar la práctica y compartirla con otros trabajadores, por eso se genera este espacio, con distintos organismos como las direcciones de Violencia Familiar, Niñez y la Unidad Funcional de Género de la Policía".
"En el ministerio, tenemos comunicación que a veces viene con oficio de la Justicia cuando está hecha la denuncia penal, y también hay otros casos de la Dirección de Niñez que es el órgano de aplicación de la ley de menores", añadió.
Informe psicológico.
La Dirección, según Alcala, hace una asistencia en toda la provincia, por eso "seguimos capacitándonos. Además de las supuestas víctimas de abuso, también se trabaja con intervención terapéutica y contención para el entorno familiar que acompaña a las víctimas en la denuncia".
Para Alcala, "las frustraciones de nuestros equipos se producen cuando se entra en el ámbito judicial, más allá de la intervención terapéutica. Los profesionales pueden tener la certeza que el niño o niña fue abusado, pero la Justicia necesita otro tipo de prueba, a veces no se le da la importancia que uno quiera al informe psicológico".
"Los informes deben ser tomados como parte del peritaje, porque sucede que cuando los niños son muy chicos, generalmente cuentan lo sucedido una vez y no es común que lo vuelvan a contar, como una situación de defensa, entonces hay que estar pendientes a otros indicadores. Pero si el relato no se repite en la Cámara Gesell, para la Justicia, falta la prueba".
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