(Juan José reyes) - El estado de la economía pampeana por la crisis del campo, la falta de empleo cualificado, los magros salarios y la baja inversión se resumen así: la provincia permanece estancada en un modelo que ha fracasado en los últimos 28 años, más allá del partido político que gobierne la Nación
El estudio se realizó a través de índices de actualizaciones trimestrales que permiten evaluar y comparar de manera homogénea la evolución económica de las provincias. Técnicamente son índices que miden el nivel de actividad de siete indicadores sectoriales: empleo, salario promedio, recaudación del IVA, ventas de supermercados, despachos de combustibles, demanda de energía eléctrica y patentamientos de autos.
Para que la provincia tenga un desarrollo favorable debería estar creciendo a un ritmo de entre un 3,5 o 4,5 por ciento anual y mantenerlo estable por lo menos durante un lustro. Ello es así pues el crecimiento es una medida del bienestar de la población y está sustentada en el éxito de las políticas y estrategias económicas de corto, mediano y largo plazo.
En el corto y mediano plazo los números para La Pampa son paupérrimos, según el informe del Indicador Sintético de Actividades en las Provincias. El índice de actualización trimestral, que permite evaluar y comparar de manera homogénea la evolución de las economías de las 24 provincias argentinas, es lapidario. Se mantuvo un guarismo positivo, muy bajo por cierto, gracias a que ingresaron un 32,3 por ciento más de transferencias nacionales, es decir 1.817 millones (se estima 2.880 millones para 2011). De no haber sido así, las asimetrías con las provincias vecinas serían aún más evidentes.
Los números globales.
En el ranking sectorial La Pampa está muy mal desde hace mucho tiempo, y esa situación se agravó en el último bienio. La provincia figura 18ª en consumo de energía eléctrica; bajó al 10º puesto en patentamientos de autos; está 23ª en generación de empleo; 11ª en consumo de combustibles, 10ª en salarios; 13ª en gastos en supermercados y, lo más preocupante, es que aparece última en donde la recaudación del IVA neto (indicador clave del consumo familiar) tiene menor incidencia.
De acuerdo al acumulado de las tres provincias que más crecieron (La Rioja, Santiago del Estero y San Luis con el 15,6, 14,8 y 12,5 por ciento respectivamente) y la menos dinámica de todas, La Pampa, hay una diferencia porcentual de casi cinco puntos. Para tener en cuenta: cada punto significan 300 millones de pesos.
Cuando se lee que aquí se venden más unidades cero kilómetro, más vehículos usados, que mejora la construcción, que aumentan los salarios públicos y privados y que se reduce el desempleo, es cierto; pero muy por debajo del crecimiento promedio del país y por debajo de la tasa real de inflación.
El país triplicó a La Pampa.
La economía argentina registró un crecimiento de 9,1 por ciento, anunció la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, al anticipar los resultados de los índices oficiales. Con la expansión anotada en 2010 la actividad económica en Argentina acumuló ocho años de recuperación tras la fuerte crisis de 2002 (default, corralito y devaluación).
Luego de seis años consecutivos de incrementos a una tasa cercana al 7 por ciento en promedio, el año pasado se superaron los 9 puntos, cuando tanto el presupuesto oficial de la Nación como el del Banco Central preveían una mejora del 2,5.
Para este 2011 el Gobierno proyecta un crecimiento económico moderado del 4,3 por ciento, pero para la consultora La Pampa seguirá en caída libre y hasta puede no haber crecimiento aún si mejora la situación del campo.
El crecimiento de los recursos coparticipados hacia La Pampa superó el año pasado todas las previsiones y en 2011 representará el 0,8 por ciento del gasto total de Nación para los 24 distritos del país, que será de 373.000 millones de pesos.
Los gastos del Gobierno nacional en La Pampa son similares a los de Neuquén y La Rioja, y superiores a Catamarca, San Luis y Tierra del Fuego. El presupuesto contempla transferencias por 2.880.935 millones de pesos hacia La Pampa, es decir cerca de un 30 por ciento más que en 2010, que también tuvo una tasa altísima de superávit (443,6 millones). De seguir creciendo sería el único salvavidas que podría revertir una tasa de mejora tan baja en La Pampa, casi la última del país.

Comentá la nota