Tiene relación con la adjudicación de Parva Negra Oeste.
Una nueva polémica asoma en Neuquén. Es que el directivo de YPF, Miguel Galuccio, no se refirió a ningún caso en particular, pero su descripción encaja con el caso de Enercana, la ignota empresa con que se quedó con un yacimiento en la provincia y que GyP adjudicó. En ese sentido, afirmó que la nueva ley pone freno a estas prácticas. Galuccio, se refirió el sábado por la noche, en una entrevista exclusiva que emitió la TV Pública, a la especulación inmobiliaria que existe en torno a la actividad hidrocarburífera. El directivo afirmó que se trata de un excelente negocio para particulares, pero malo para el país. En ese sentido, mencionó que mucha de la resistencia de algunas provincias a la nueva Ley de Hidrocarburos que sancionó el Congreso de la Nación tenía que ver con la defensa de esa renta inmobiliaria. Si bien Galuccio no hizo mención alguna a casos particulares, sus apreciaciones parecían describir casos como el de Enercana S.A., la empresa con sede en un estudio contable de la calle Moreno de La Pampa, que acaba de adjudicarse un yacimiento petrolero en la provincia de Neuquén, aun cuando no cuenta con ningún antecedente en este tipo de explotación, ni resulta conocida para las firmas que operan en la provincia vecina. "Tenemos muchas áreas hoy en la Argentina donde hay compañías que han decidido apostar no por producir, han decidido apostar por especular. Eso podrá ser un muy buen negocio para ese empresario, que seguro no es petrolero. Porque ese no es el negocio petrolero. Pero al final del día es malo para el país. Y las leyes están para ordenar lo que es bueno para el país", dijo el titular de YPF durante la entrevista realizada por el periodista Adrián Paenza. Ese mecanismo fue descripto en las últimas horas por el periodista Roberto Aguirre, del diario Río Negro, quien lo tildó de un negocio inmobiliario que, al igual que lo dijo el CEO de YPF, no es ilegal y no constituye un delito. Sin embargo, muestra cómo personas ligadas al poder logran hacerse de áreas petroleras, para luego vender sus derechos a compañías que sí tienen capacidad técnica y económica para desarrollarlas. Así, el palo directo fue dirigido a GyP, la empresa estatal neuquina que adjudicó a Enercana el área conocida como Parva Negra Oeste.

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