Palabras enredadas con hechos

Juez se dedicó a cuestionar los procesos internos de la UCR y el PJ, mientras él decide a su antojo las candidaturas del Frente Cívico.
Las palabras se volvieron a enredar con los hechos. Suele ocurrir. Más en procesos electorales.

Las primeras palabras enredadas fueron las de la jueza electoral provincial Marta Vidal, que dijo en una entrevista con este diario, publicada el domingo último, que el proceso electoral para gobernador será “complejo” y vaticinó no sólo demoras en el escrutinio sino que reclamó precisiones reglamentarias sobre las nuevas normas electorales.

La autoridad electoral, la misma de la anterior elección de 2007 aunque ahora secundada por un tribunal, estaba en Lima –junto con otros funcionarios judiciales y legisladores provinciales– observando el funcionamiento de la boleta única en las elecciones peruanas.

Por la diferencia horaria, un par de legisladores leyeron la edición digital de este diario antes de irse a dormir el sábado, en la medianoche limeña. En el desayuno dominical, llenaron de cuestionamientos a la magistrada, a la que reprocharon 
no dar señales de certidumbre ante el singular contexto en el que se desarrollará la elección del 7 de agosto.

La pequeña y auspiciosa experiencia piloto de boleta única en Colonia Caroya, el domingo, demostró que las prevenciones de dirigentes y funcionarios judiciales no siempre están a tono con la madurez ciudadana.

Otras palabras enredadas estuvieron vinculadas con los resultados de la interna radical que consagró a Oscar Aguad como candidato a gobernador y a Ramón Mestre como postulante a la Intendencia capitalina. Para Aguad, el proceso interno sirvió para lo que buscaba: legitimar su candidatura, ya que su posición en las gateras es un tanto rezagada. Está tercero en todos los sondeos previos, detrás de José Manuel de la Sota y Luis Juez, quienes aparecen en distinto orden según sea la encuesta.

Puede que la interna no sea más que un simple envión que se agote en sí mismo y que Aguad no logre romper la polarización, pero sorprendió la dura condena de Juez 
hacia los procesos internos en los partidos, tanto el radicalismo como el peronismo (el más interesado en que se rompa la polarización). Él maneja su Frente Cívico con el único criterio de su preferencia personal y condena –con energía– cualquier manifestación de disonancia interna, como ocurrió con la pulseada entre el legislador Rodrigo Serna y el candidato a vicegobernador Marcelino Gatica. Los colaboradores que más influyen en el pensamiento de Juez usaron este fin de semana las redes sociales para lanzar bravuconadas patoteriles en contra de los procesos internos.

Pese a estar contaminadas de aparatos, prácticas clientelares y maniobras tramposas, las internas tienen su valor. Por más esclarecidos e iluminados que sean los líderes, sus decisiones en soledad tienen su riesgo.

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