A más de una semana de la tragedia, Matías y Nicanor recibieron a época en la casa de su madre, lugar donde Ramón Araoz, único imputado, la habría rociado con combustible.Tras días de agonía la mujer falleció. Dijeron que hace años la maltrataba y planeaba matarla.
Junto a su hermano Nicanor (32), recibió a época en la casa de su madre, lugar donde Ramón Araoz, su padre y único imputado, está acusado de haberla rociado con combustible. A más de una semana de la tragedia contaron cómo era la relación entre ambos y la impotencia que sienten por no haber podido frenar la situación, hechos que su mamá había denunciado a la Policía en al menos ocho oportunidades.
Ellos, al igual que Viviana (28), la menor de los tres, residen en Buenos Aires. Ella en Punta Alta, quien por cuestiones personales ya debió regresar a su hogar donde Librada muchas veces se refugió y hacia donde debía partir pero, lamentablemente, no pudo escapar.
“Ese día llamó a mi hermana y le dijo que le mande los pasajes. Mi mamá tenía los bolsos preparados, todo armado para volverse a Punta Alta. Pero desde las 12 que habló con mi hermana a las 5 de la mañana no sabemos que ocurrió en el medio”, relató Matías.
Nicanor se acomodó en el sofá de la casa, pidió disculpas por el desorden y dijo: “Esto es un desastre, perdonen pero se ve que así la tenía a mi mamá, no le dejaba hacer nada, la casa está reabandonada y en el garaje la mató, con la intención de que digan que fue un suicidio, cosa que el comisario de la Undécima se encargó de divulgar en los medios”, acentuó.
Sólo a cuadras de la comisaría, en el barrio Pujol, ocurrió la tragedia.
En un modular del living imágenes del Sagrado Corazón de Jesús y la Virgen de Itatí rodean a un candelero con una vela, que seguramente fue prendida en varias oportunidades por Librada.
Un regreso, una promesa
“Ella empezó a contar que papá la maltrataba, nos llamaba y nos decía. Hasta que un día nos cansamos y le dijimos que venga a Punta Alta donde está mi hermana. Allí vivió un año, nosotros le aislamos de mi padre, hay ocho denuncias contra él en la comisaría de acá, del barrio”, dijo Matías.
Finalmente la mujer falleció con el 94 por ciento del cuerpo quemado tras ser rociada con combustible.
“Ella volvió a Corrientes cuando él la contactó nuevamente a través de amigos que tenía ahí en Punta Alta, ya que todos vivíamos ahí de chicos y le quedaron amigos en ese lugar. Intentó por todos los medios contactarse con ella, lo hizo y le prometió que había cambiado. Ella le creyó y volvió”.
Matías no dejó de insistir: “Exigimos que se pudra en la cárcel, que se haga justicia por mi madre porque no tiene que haber nunca más otra situación como ésta, que el protocolo de actuación policial ante casos de violencia de género se cumpla, si o si, se debe cumplir”, sentenció.
Por su parte Nicanor acentuó: “Él ya lo tenía muy programado, a todos los familiares llamaba diciendo la voy a matar, la voy a matar, años diciendo eso. Se tomó el trabajo de encerrarla en el garaje, para que no se queme el resto de los ambientes de la casa. Son muchísimas fuentes en su contra”.
Lo quisieron ayudar
En cuanto a la relación con su padre, contaron que tenían muy poco trato con él, prácticamente ya no hablaban y aseguraron que “tuvo todas las oportunidades de cambiar, le hablamos muchísimo”, contaron. Incluso Nicanor agregó: “Yo vine en una oportunidad y lo interné en el Hospital Psiquiátrico ‘San Francisco de Asís’ donde estaba siguiendo un tratamiento con profesionales y donde el luchó por su normalidad, las veces que salió del psiquiátrico salió como una persona normal y queremos que se lo juzgue de esa misma manera, como una persona normal”.
Ellos insisten en que el hombre premeditó la muerte de su madre. Y dijeron que lucharán hasta las últimas consecuencias para que la muerte de Librada no quede impune.
“Mi padre la golpeaba, insultaba y le daba pastillas para que duerma”, contaron e incluso recordaron uno de los tantos hechos que está asentado en la comisaría. “Hubo un antecedente similar, mi papá tiro kerosén debajo de la puerta para prender fuego a mi mamá y a mi tía que había venido a la casa a defenderla, fue ahí cuando se fue a Punta Alta”.
Matías y Nicanor resaltaron que su mamá volvió a Corrientes porque “era una pelea de ella no perder su casa por alguien violento, nosotros vamos a seguir su lucha. Ella amaba Corrientes y era una persona muy buena, excelente madre y abuela”.
“Con todo esto que pasó me pongo a pensar... qué tipo de sangre tengo, esta sangre malvada..., pero luego reflexionamos y decimos somos lo que somos gracias a la bondad de ella, es el legado que nos va a quedar la bondad de ella nos va a acompañar por siempre”, reflexionó Nicanor.
Para finalizar, no dejaron de agradecer a cada una de las personas que los acompañaron desde el primer momento y en especial rescataron la fuerza de Carolina González, integrante de la organización social ConGénero.
“Carolina es una heroína. Ella aparecía en el hospital como un ángel, ella estaba ahí para darnos fuerza, todo el tiempo estuvo y está”, resaltaron. “Mi vieja ya murió pero esto no tiene que volver a pasar. Que ni un sola mujer más tenga que morir de esta manera, vamos a seguir esta lucha hasta lo último”, sentenciaron.
Cabe mencionar que el único imputado, de 60 años, ex combatiente de Malvinas, permanece internado en el Hospital de Salud Mental San Francisco de Asís y sus hijos piden prisión perpetua. Iniciaron la querella contra su padre, por el delito tipificado en el artículo 80 inciso 11 (femicidio) del Código Penal, alternativa o conjuntamente, por las agravantes de los incisos 1 y 2 (agravado por el vínculo y el ensañamiento).
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